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lunes, 27 de abril de 2015

5 cosas que me encantan de Bulgaria

Una de los métodos más efectivos para adaptarse a las cosas nuevas es ser positivo. Hace poco ya os conté lo mucho que me ha ayudado el Positivismo Artificial en mi adaptación a la vida expatriada, una actitud que aunque cuesta (al menos a mi) es muy útil también para cualquier otro obstáculo que nos encontremos en esta vida.

Y como el positivismo implica centrarse más en las cosas buenas que en las malas, he ido recopilando cosas que me gustan de Bulgaria y de los búlgaros. Cualquier situación tiene sus cosas buenas, sólo hay que saber buscarlas y en este caso no me ha costado encontrarlas.




Estas son cinco cosas que me encantan de Bulgaria:

 

1. La comida búlgara.  


La pongo en primer lugar porque con la barriga llena es mucho más fácil ser positivo y ver el mundo de otro color. Comemos cada día, esto es inevitable, y por suerte en Bulgaria se come muy bien. Por supuesto he tenido que desterrar los prejuicios y acostumbrarme a nuevos sabores y combinaciones de alimentos, pero entre tanta novedad siempre se pueden encontrar cosas que le gusten a una. Me gusta especialmente la banitsa, el famoso pastel salado de hojaldre y queso búlgaro; hasta he aprendido a hacerla casera.  

Los tomates son tan deliciosos que en verano te los puedes comer a bocados a palo seco, y el gazpacho que sale con los tomates búlgaros es insuperable. Un primo de mi marido lo llama "domator" desde que lo probó, mezclando las palabras domat (tomate) y tarator (sopa fría de yogur y pepino, el plato búlgaro por excelencia).

De hecho me había salido una lista tan larga de comida búlgara rica que mejor no me enrollo y ya le dedicaré una entrada entera otro día.   
 
Otro aspecto que me gusta de comer en Bulgaria es que se puede salir a comer fuera de casa sin que esto suponga una ruina para la economía familiar. Por ejemplo, por el equivalente a 6 euros se puede comer un menú completo en un restaurante, todo bien abundante. Hablo de restaurantes normales, por supuesto también los hay caros.


2. El horario europeo


Imagen: Habitaka
Yo soy ave diurna y en cuanto se pone el sol mi cerebro va apagando motores. Prefiero madrugar si hace falta antes que trasnochar. ¡Y por eso estoy encantada con el horario búlgaro! Aquí se come temprano, hacia mediodía, incluso hay quien se pone a ello a las 11, 11'30. También se cena temprano, hacia las 7-8, y por tanto es fácil tener a los niños archivados a las 9, algo que cualquier madre agradece. Este horario me gusta mucho porque así se aprovecha más la luz, se ahorra electricidad, y de todos es sabido que la luz solar anima, ya que aumenta la producción de serotonina (quizá por eso me deprimen los largos y oscuros inviernos búlgaros).



3. Lo bien que los búlgaros tratan a los niños.


Desde que soy madre y me muevo con niños pequeños siempre me preocupa que se porten bien en público y poder ir con ellos donde sea sin tener problemas. Esto en España es un dolor de cabeza, pero en Bulgaria no tanto, porque los búlgaros adoran a los niños

A estas alturas aún me cuesta creer la paciencia y la amabilidad que recibimos dondequiera que vamos. La gente se para por la calle para decirles cosas bonitas (y no es porque mis hijos sean especialmente guapos, esto lo hacen con todos). Vas por la calle y una señora que no conoces de nada les dice "Hola pajaritos!", sonríe y sigue su camino. 

En Sofía, personas de toda edad y condición te abren las puertas de comercios y ascensores si vas con niños, y hacen gala de gran amabilidad y mucha paciencia cuando los niños alborotan. Esto lo noto especialmente cuando viajamos a España, porque en el aeropuerto y en el avión puedo distinguir fácilmente búlgaros de españoles. Los búlgaros te ceden el paso, te ofrecen cambio de sitio, saludan a los niños cuando se ponen de pie en su asiento para "espiar". 

En cambio, los españoles suelen ser, por desgracia, los que refunfuñan porque les ha tocado viajar con un niño cerca, y pocas veces se les pasa por la cabeza ayudar a una madre con sus bultos o ceder el paso. Obviamente no se puede generalizar, pero si hay algún gruñón, es más probable que sea español que búlgaro.



Recientemente se desató la polémica en Twitter debido a un desafortunado comentario de Laura C., productora de una pseudoserie española, que se lamentó ante sus seguidores de que le había tocado viajar con una madre y sus dos niños. Guapa, si quieres viajar en completa paz y tranquilidad, conduce tu propio coche. A mi me molesta la gente que fuma o que no se ducha, y me aguanto. La familia es la base de la sociedad, y gracias a la gente que tiene hijos no se extingue la raza humana. Un respeto para los que nos dejamos la salud mental en criarlos, quererlos y educarlos.


4. La hospitalidad búlgara:


Los búlgaros son gente extremadamente hospitalaria, tanto que yo al principio hasta me agobiaba, porque soy un poco arisca. Si te invitan a comer, están pendientes todo el tiempo de que tengas el vaso y el plato bien llenos. En cuanto baja el nivel de tu bebida, acuden raudos y veloces a rellenarte el vaso. Cuando te llevas a la boca la última porción de comida, ya te están sirviendo más. 

Yo no soy de comer mucha cantidad y el primer año tuve serios problemas con esto: la gente no paraba de servirme más de todo y yo me sentía a punto de reventar. Sin embargo, pronto le pillé el truco: comer más despacio y conservar siempre algo de comida en el plato, al menos hasta que los demás han terminado. 

En casa de un búlgaro, el invitado es el rey. A un huésped le sirven siempre lo mejor que tienen, incluso aunque no se lo puedan permitir. Ya conté en el post Los búlgaros no beben agua que yo siempre pido agua, y que esto les suele desconcertar. Me ofrecen todo tipo de alternativas y cuando ven que sigo pidiendo sólo agua, piensan que no me gusta lo que me ofrecen y casi parece que vayan a salir corriendo a la calle a comprar otra bebida. Para un invitado nada es demasiado.

Eso sí, en casa de un búlgaro ponte zapatillas siempre, lo agradecerán aunque digan que no hace falta.


5. La naturaleza:


Bulgaria es un país precioso. La mayoría de población (75%) se concentra en las grandes ciudades, y las zonas rurales están muy despobladas. Esto implica que en áreas muy extensas la naturaleza tiene vía libre para mostrarse en todo su esplendor con poca intervención humana y a menudo los paisajes son simplemente increíbles.

En este país hay infinitas posibilidades de turismo al aire libre: hay montañas en las que se puede esquiar en invierno y hacer excursiones en verano; hay más de 200 km de playas de calidad (si vemos Bulgaria como un rectángulo, todo el lateral derecho da al Mar Negro); y el turismo rural también tiene muchos adeptos. En general, Bulgaria es un paraíso del turismo low cost para el resto de europeos. Éstos cuentan con mayor poder adquisitivo que los búlgaros, porque en comparación con los suyos, los sueldos en Bulgaria son muy bajos.


Los siete lagos de Rila (Bulgaria)


Tengo la impresión de que Bulgaria aún no es muy conocida como destino de vacaciones, al menos por parte de Europa Occidental. Poco a poco los países de más al Oeste la van descubriendo, y quienes vienen aquí de vacaciones suele volver a casa muy satisfechos. ¡Cómo no! Buena comida, gente amable, precios muy asequibles y mucho que ver y hacer. Puede echar hacia atrás el idioma, pero para unos días con aprenderse algunas palabras basta.

Los que ya conocéis Bulgaria, ¿qué os gusta más de este país?
Y los que no, ¿qué os parecerían unas vacaciones aquí? ¿Sois más de playa, montaña o ciudad?


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lunes, 20 de abril de 2015

Un paso más en el porteo: la Tula Toddler

Ya he contado alguna vez lo mucho que me gusta llevar a mi hijo pequeño en la mochila ergonómica. Tengo la Boba Air y la verdad es que estoy contentísima con ella. ¡Si lo llego a saber la compro antes! Pero claro el pequeño ya no es tan pequeño, y aunque la mochila reparte el peso perfectamente y deja las manos libres, esos kilos se van notando si pasa mucho rato ya que la mochila no tiene acolchados ni refuerzos de ningún tipo. Hacía meses que le tenía el ojo echado a una mochila más grande, ¡y por fin me la he comprado!

De entre todas las mochilas grandes que hay en el mercado me decidí por la Tula Toddler. Las mochilas Tula se confeccionan en Polonia de manera totalmente artesanal, por eso los acabados son estupendos. También hacen mochilas tamaño estándar o baby, pero las toddler tienen el panel más ancho y más alto, y son para llevar a niños más mayorcitos (a partir de unos 11 kg y unos 82 cm de alto).

Después de mirar todos los estampados disponibles, me decanté por el modelo Rockets, porque me gustó el color turquesa de las zonas acolchadas y me hicieron gracia los cohetes y las naves del panel. Este en concreto ya no se hace, pero hay otros muchos modelos bonitos para elegir.

Tula Toddler Rockets 1

 

Que tenga la Tula no significa que ya no use la Boba Air; la sigo llevando en el bolso "por si...", (total, abulta como un neceser y casi no pesa nada). Pero usar esta estupenda mochila tan acolchadita es comodísimo, tanto para mí como para mi pitufo. 

Mi marido me preguntaba para qué la quería, si el niño ya camina. Cierto, camina, pero ¿hacia dónde? Pocas veces se digna a darme la manita por la calle, y a menudo se suelta de repente para correr hacia la calzada, lo cual puede ser muy peligroso. Además, a sus dos años aún va despacio y a su ritmo, y si tengo algo de prisa o es un trayecto un poco largo no me gusta forzarle. En esos casos me viene genial subirle a la Tula y bajar a comprar el pan, subir al autobús (que es complicado con el carro) o visitar a los abuelos.

Busqué mucho en Google antes de comprarla en busca de opiniones de gente que la tuviera, pero la mayoría de opiniones personales que encontré estaban en inglés, así que creo que no me repito mucho si doy mi la mía aquí. De hecho, tenéis un análisis más completo de la Tula Toddler en el blog de Mochilas-Portabebes.es

Precio: no es barata, pero tampoco es más cara que la mayoría de mochilas portabebés. La buena calidad se paga, y también se disfruta. He examinado mi mochila al milímetro y no hay ni un hilo colgando, ni una costura torcida. Se nota a simple vista que está bien hecha y que es resistente; para quien portea con cierta frecuencia, es una buena inversión.

Edad: se recomienda para niños a partir de 11 kg y 82 cm. Mi hija mayor, por ejemplo, era bastante grandota de bebé, y a ella la habría podido llevar en esta mochila antes del año, pero en bebés más chiquititos lo normal es que empiecen a usarla con un año y medio, o incluso pasados los dos años. 

Pros: después de usar la Boba Air, que no está acolchada, durante un año y medio, lo que más valoro que la Tula Toddler es el grueso acolchado tanto en los tirantes como en el cinturón, que son justamente las zonas en las que se apoya el peso del niño. Pero como el panel es de algodón finito, al doblarla realmente no abulta tanto como pensaba. Reparte el peso del niño a la perfección, y aunque obviamente los kilos son los mismos, los hace mucho más llevaderos que cargarlo en brazos.


mochila ergonómica Tula Toddler Boba Air opinión


También me gusta que todas las correas (la de la cintura, las de los tirantes, y la que une los tirantes) de la Tula Toddler se pueden enrollar sobre sí mismas y sujetar con una gomita que llevan incorporada, así después de ajustarlas no hace falta que vayan todas colgando. La Boba Air también las tiene, y os vais a reír, pero ¡tardé semanas en darme cuenta! Como las gomas son tan discretas, ni las vi.

Esta mochila tiene un bolsillo en el cinturón, una capucha (que por suerte se puede poner y quitar), y viene con folleto de instrucciones, que yo la verdad no necesité porque es muy sencilla de usar y yo ya estaba acostumbrada a la Boba. 

Contras: cuando no uso mi Boba la doblo sobre sí misma y se queda cerrada con una cremallera, pero cuando doblo la Tula no tengo dónde meterla y se me desdobla. Me estoy haciendo una funda casera con una camiseta vieja, de esas que ya no te pones pero te sigue gustando el estampado.

Otro punto a destacar (no llega a ser negativo pero es un desafío) es que esta mochila pide a gritos porteo a la espalda. Yo la empecé a usar como hacía con la Boba, con el niño delante, pero a estas alturas su cabecita ya me entorpece un poco la visión y no me apetece tropezar por la calle por algo tan nimio como no ver por dónde voy. Las aceras de Sofía son, digamos, canela fina, sólo diré que son parte del motivo por el que prefiero portear a usar el cochecito.

Y eso es un desafío porque nunca había porteado a la espalda antes, me daba miedo que se me cayera el niño al ponerlo o sacarlo. Pero como dice siempre Barney, Challenge accepted! Si necesitas aprender algo que no sabes, preguntale a Google o a YouTube.

Estuve mirando una recopilación de vídeos de distintas marcas de mochilas en los que se explica de forma gráfica cómo ponerse la mochila portabebés a la espalda. Personalmente, me gusta más el sistema del segundo vídeo, el que propone Boba, pero en el primero sale un papá yogurín y también he visto ese vídeo varias veces ;)

mochila portabebés ergonómica Tula Toddler Rockets
Después de una semanas, me parece más cómodo usarla a la espalda.

Como veis al final con practicar un poco no es tan complicado portear a la espalda. Eso sí, las primeras veces ayuda hacerlo ante un espejo, o cerca de un sofá o una cama por si las moscas. Y si os estáis preguntando si el niño me tira del pelo, la respuesta es sí, pero esto lo hace siempre, no sólo en la mochila.

Compré la mochila la última vez que estuve en España, a través de la web Kangarunga (antes llamada Mochilas Portabebés). El servicio es estupendo: por un lado el envío es gratuito y en 24 horas (yo pedí la mochila una tarde y a la mañana siguiente ya estaba en casa), y además Eva, la propietaria de la tienda, ofrece asesoramiento antes y después de la compra. Antes, porque tienen tantas mochilas que a veces una no sabe cual se adecua mejor a sus necesidades, y después, cuando ya la tienes y estás aprendiendo a usarla, a veces surgen dudas. Eva, a la que considero ya una buena amiga, me las estuvo resolviendo todas los primeros días de probar la mochila.

Para quienes me leéis desde Bulgaria, también hay una web que vende mochilas ergonómicas aquí, se llama Roshavo, y los gastos de envío son gratuitos a partir de 200 lv (100 euros).

La verdad es que hacía tiempo que no estaba tan satisfecha con una compra. Tuve suerte de conseguir el modelo Rockets, porque parece que Tula ha dejado ya de fabricarlo. No sé cuántas les quedarán en la tienda, pero si os gusta ese estampado en concreto yo me daría prisa. Y si se acaban tampoco es un problema, porque Tula va sacando nuevos estampados cada poco tiempo; actualmente hay alrededor de 20 modelos para todos los gustos.

¿Habéis usado alguna vez una mochila portabebés ergonómica? ¿Qué opinión os merecen?

lunes, 13 de abril de 2015

Celebrar un cumpleaños infantil en Bulgaria

Hace unos meses mi hija mayor cumplió seis años, y yo me vi en un pequeño aprieto. Hasta entonces habíamos celebrado sus cumpleaños en petit comité, por un lado invitando a los abuelos a comer un pastel, y por otro lado quedando con amigos con hijos para que los niños jugaran. No nos complicabamos mucho la vida porque aquí en Bulgaria tenemos poca familia y porque la niña era pequeña y no estaba nada interesada en fiestas multitudinarias. Lo cual tengo que confesar que era un alivio para mi ;)

Pero claro con seis años ya tiene más amigos y más vida social que yo, además a menudo la invitan a cumpleaños y queda raro no devolver la invitación, empiezan los compromisos... Y sobre todo, ahora ella sí quiere fiesta, regalos, amigos, y un montaje algo más elaborado.

Imágenes de Detski Party Club Slon Balon

Detski Parti Clubs:

Como ya dicen "donde fueres haz lo que vieres", en estos casos suelo observar lo que hacen las madres búlgaras para tener una base de partida. Por lo que he visto hasta ahora, las familias búlgaras suelen montar las fiestas de cumpleaños infantiles en los llamados Detski Party Clubs (clubs de fiesta infantiles). 

Imagino que en España también hay, pero como nunca he criado hijos ahí.. Suele haber de 15 a 20 niños con sus respectivos padres. Normalmente hay una sala habilitada para que los adultos esperen tomando aperitivos mientras los niños juegan en la sala de juegos, y luego merienda y pastel.

En este tipo de clubs se suele pagar un tanto por niño en concepto de alquiler del local por dos horas, y luego otro tanto por cabeza por la merienda. Por ejemplo, una fiesta con 15 niños en un club de este tipo puede salir por 300 lv. (150 euros). Como en todas partes, los precios varían según el pack elegido, el local, y su ubicación. Teniendo en cuenta lo bajos que son los sueldos en Bulgaria, sale bastante caro, aunque por otro lado el cumpleañero vuelve a casa bien  cargado de regalos.

Después de algunos años de acudir a este tipo de eventos sólo como invitada, me di cuenta con horror de que este año se esperaba de mi que organizara tres fiestas: una en casa con la familia, otra en el cole con los compañeros de clase, y una tercera con amigos y sus hijos.

Que no cunda el pánico, vamos por partes... 

 


1. La fiesta en casa

Hice lo mismo que siempre, es decir suegros + pastel, pero con alguna variación. Esta vez el pastel lo compramos de pastelería, y me curré un poco la decoración. Como se me dan fatal las manualidades, me limité a preparar una banderola para la pared con su nombre y con dibujos de My Little Pony. Ya sé que hay muchas madres molonas que son cracks de las manualidades y habrían hecho mucho más, pero cada uno tiene sus limitaciones y conozco las mías.  


2. La fiesta en el colegio: 

En vez de un desastre fue un éxito, gracias a la profesora. Dijo que si llevabamos un pastel podían hacer la fiesta en la clase, y encargamos un pastel con el careto de las chicas de Frozen, porque si es para el colegio no puede ser casero. 

Aclaro que en Bulgaria la normativa escolar exige que el pastel tenga un certificado sanitario conforme ha sido elaborado en condiciones higiénicas adecuadas, que suelen emitir en la misma pastelería. Por el módico precio de 50 lv (25 euracos) obtuvimos un pastel de 30 raciones, con la imagen equivocada por cierto. Porque tu eliges la imagen que quieres, la mandas por e-mail a la pastelería, y ahí la imprimen en papel de azúcar. Pero deben tener tantos pedidos de Frozen que se equivocaron. No comments.

Imagen que eligió la niña para su pastel pero que nunca se llegó a imprimir en azúcar.


A la profesora de mi hija le deberían subir el sueldo, porque no sólo hace de profesora, sino también de animadora. Me permitió quedarme y se pasó dos horas organizando juegos de cumpleaños para los niños, que estaban encantados de librarse de las Mates por cierto. Sacó su inseparable acordeón y estuvo tocando incansable canciones infantiles búlgaras mientras los niños cantaban y bailaban

Luego les hizo poner en fila y empezó un extraño ritual, que no sé si es típico búlgaro pero me dejó fascinada. Uno a uno los niños fueron avanzando hasta ponerse delante de la cumpleañera, y una vez ahí le recitaban un poema o le manifestaban sus buenos deseos en plan formal. Por ejemplo: "Que sigas viva y sana muchos años" y cosas así. Mi pequeña hispanobúlgara, lejos de flipar en colores como su madre extranjera, fue aceptando los buenos deseos hasta que terminaron.
 
Quedarme me permitió, además de hacer alguna foto y echar una mano a la profesora con semejante follón (25 niños a tope de azúcar), observar a mi hija en el entorno escolar. Porque normalmente los padres dejamos a los niños y nos vamos, y no tenemos ocasión de verlos interactuar con sus compañeros. Fue una mañana agotadora pero también gratificante.


3. Fiesta con amigos. 

De esa nos libramos porque había varios niños enfermos y decidimos cancelarla para que no fuera como esas "fiestas del sarampión" que hacen algunos chalados en Estados Unidos, en las que padres de niños no vacunados quedan para que sus hijos se contagien y así pasen la enfermedad todos a la vez. De locos.

Cuánto me alegro de haberme librado del Detski Club. Pero tengo dos hijos y supongo que tarde o temprano me tocará pringar ;)

¿Cómo celebráis los cumpleaños de vuestros hijos? ¿En la intimidad del hogar o en entornos públicos como clubs infantiles?    

martes, 7 de abril de 2015

Cómo se celebra la Pascua ortodoxa en Bulgaria

La Semana Santa ortodoxa no siempre coincide en el tiempo con la pascua católica. Esto se debe a que la Iglesia ortodoxa establece la fecha de esta festividad en base al calendario Juliano, no al Gregoriano, que es el que se usa en la actualidad. Cada cuatro años sí coincide con la pascua católica (por ejemplo, en 2017).  

El cristianismo ortodoxo tiene sus variantes pero no deja de ser cristianismo, es decir, que los ortodoxos tienen unas creencias bastante parecidas a las católicas. Los dogmas de fe son casi iguales, aunque por ejemplo, los ortodoxos no creen en la autoridad máxima del Papa o en el pecado original.

La Semana Santa búlgara, como la católica, conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Los búlgaros la llaman Strastnata Sedmitsa. 

huevos pascua bulgaria


Los búlgaros ortodoxos no comen ni carne ni productos animales durante toda la Cuaresma (los 40 días previos a Pascua), mientras que en la Iglesia Católica los únicos días de abstinencia de carne son los viernes de Cuaresma. Esta dieta vegana es para limpiar el cuerpo de toxinas y prepararse para la Semana Santa, aunque en la práctica, que yo sepa, pocos lo cumplen a rajatabla.

  La Semana Santa en Bulgaria, día a día:

 

  • DOMINGO DE RAMOS: se conmemora el recibimiento de Jesús en Jerusalén con ramas de sauce (los católicos lo hacen con ramas de olivo o con palma).

  • De lunes a jueves son días laborables pero los niños tienen vacaciones: pesadilla logística para los padres, como en España. De viernes a lunes es festivo nacional.

  • JUEVES SANTO: se pintan los huevos (más abajo lo cuento con más detalle).

  • VIERNES SANTO: Pasión y muerte de Cristo. Los iconos que le representan se retiran o se tapan. Como el Hijo de Dios ha muerto, los ortodoxos pasan por debajo de la mesa, a ras de suelo, como símbolo de humildad.

  • SÁBADO SANTO: el único día del año que no hay servicios religiosos en la iglesia.
    En la medianoche del sábado al domingo, se dan tres vueltas paseando alrededor de la iglesia y entonces ya se pueden comer los huevos y kozunak (esto también lo cuento al final).

  • DOMINGO DE RESURRECCIÓN: En búlgaro se llama Velikden, que viene a significar Gran Día. Los cristianos dicen "Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe", y por eso el Domingo de Resurrección es la mayor celebración del cristianismo. No es Navidad, aunque lo parezca. 

Huevos de Pascua, Bulgaria


Pintar los huevos:

Sé que se hace en otros países europeos, pero de donde soy yo (Cataluña) lo que se hace es comer Mona de Pascua y huevos de chocolate, así que esto de pintar huevos fue una novedad para mí cuando me mudé a Bulgaria. Los huevos tienen mucho que ver con la resurrección, porque simbolizan el inicio de una nueva vida.

No tiene ningún misterio y es una actividad estupenda para hacer con los niños: se trata simplemente de hervir huevos y pintarlos de colores. Estoe puede hacer con tintes naturales o con los que se venden en estas fechas en cualquier supermercado.


El rojo es el color más importante y debe estar siempre presente (simboliza la sangre de Jesús), pero también se pueden usar otros colores, pueden ser lisos o con intrincados diseños, incluso se pueden poner pegatinas. ¡Imaginación al poder! 

Pintar huevos, Bulgaria, Semana Santa, Velikden



El ritual CHUKANE S YAITSÁ:

Los huevos se pintan el Jueves Santo, y el Domingo de Resurrección (Velikden) se hace algo muy divertido con ellos: Chukane s yaitsá! que significa "golpear los huevos". 

Para el Chukane s Yaitsá, la familia se reúne en torno a los huevos pintados y cada uno coge uno para el ritual:

 Hay que ponerse por parejas, y sujetar el huevo con el puño cerrado, de modo que sólo sobresalga la parte superior, la más estrecha. Entonces se intercambian los huevos con el otro diciendo "Hristós voskrese" (Cristo ha resucitado) y se vuelven a intercambiar con un "Vo istina voskrese" (en verdad ha resucitado).  

Imagen: gotvach.bg


Entonces cada uno golpea su huevo con el del otro en el mismo punto, y uno de los dos se cascará. El que tenga el huevo íntegro repite la operación con otro que también tenga el suyo intacto. Cuando ya no quedan huevos intactos se pueden seguir "chukeando" por las extremos que todavía no se han roto.

El dulce tradicional de Semana Santa en Bulgaria es el kozunak, una especie de pan dulce muy parecido al panettone italiano, al brioche francés y al Tortel de Reyes español. El kozunak se consume durante todo el año, pero en Semana Santa las amas de casa a menudo lo hacen casero, para su propia familia y también como obsequio para otros.



Como veis, aquí en Bulgaria la Semana Santa se celebra mucho y la comida juega un papel importante, llena de simbología y tradiciones. 

En Bulgaria la gente no sólo pinta huevos y come kozunak por fe sino también por tradición. ¡Los búlgaros adoran sus tradiciones! 

¿Qué os parece la Semana Santa búlgara? ¿Se parece a cómo la celebráis vosotros? ¿Pintáis huevos también?
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