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viernes, 30 de enero de 2015

Entretenimientos de hermana mayor

Uno de los pequeños handicaps de la multimaternidad es que tus retoños te sobrepasan en número. Desde que nació mi hijo pequeño me he tenido que centrar mucho en él y lamento no tener tanto tiempo como me gustaría para mi hija mayor. Revisando el blog me doy cuenta de que hablo mucho más del pequeño que de ella, lo cual es un triste recordatorio de que debería dedicarme más a mi primogénita. Ojalá pudiera dividirme y prestar a los dos toda la atención que necesitan.

hermana mayor


Este último año han cambiado muchas cosas para mi hija mayor. El paso de los cinco a los seis años ha supuesto muchos cambios, tanto físicos como mentales. Entre los físicos destacaría sobre todo los dientes de leche, que se le han empezado a caer para dar paso a los primeros dientes definitivos. No ha habido ningún drama en ese aspecto, ha aceptado muy contenta intercambiar sus dientes por regalos con el Hada de los Dientes. El único problema lo tuve yo después de Navidad, cuando se le cayeron tres muy seguidos y tuve que improvisar regalitos. Sigue siendo bastante grande, está en el percentil 95, con lo que con seis años usa ropa de talla 8-9 años. 

Respecto a los cambios mentales, destacaría sobre todo lo mucho que ha madurado desde que es "hermana mayor". No es que le hayan caído muchas responsabilidades extra, simplemente ahora tiene que compartir sus cosas y también a sus padres; ha tenido que aprender a adaptarse a no ser el centro de atención, y a tener paciencia cuando su hermanito no puede esperar.

Otro hito importante de esta etapa es el cambio de sus actividades de ocio, que ahora incluyen mucha tecnología. Cuando nació me prometí a mi misma que no vería ni la tele antes de los tres años, ¡ja!, a esa edad ya dominaba el mando mejor que yo y jugaba con mi móvil a juegos que no sabía ni que tenía instalados. Este último año se le ha abierto un mundo de infinitas posibilidades porque ya ha aprendido a leer y a escribir (mi trabajo me ha costado), y esto le permite navegar por los menús a toda velocidad, y empezar a manejar Internet.

Que los niños usen Internet ni es la panacea ni es Satanás. Yo creo que como muchas otras cosas, en su justa medida y sentido común mediante, se le puede sacar partido. Los niños necesitan aprender a manejarse con soltura con las nuevas tecnologías, porque en cuanto sean un poco más mayores les serán imprescindibles, aunque esto no significa que  haya que dejarles a su aire, ni mucho menos.

La mayor sabe que el ordenador está disponible para ella, pero también sabe que hay normas. Siempre tiene que pedirnos permiso para entrar en Internet, desde el dispositivo que sea. Además, intentamos que siempre esté uno de nosotros con ella, porque aunque ya se apaña sola leyendo lo que hace falta, a veces le salen mensajes que no entiende. Sé que no siempre pueden estar los padres al lado de los niños mientras usan el ordenador, pero en esos casos una buena herramienta de control parental puede ser de ayuda, así uno se asegura que al niño no se le abrirá ninguna página de contenido inadecuado.

Por supuesto la vigilancia de los padres debe ir acompañada de una buena "educación tecnológica" para los niños. A la mayor le hemos enseñado qué puede tocar y qué no en el ordenador, de modo que en principio solamente entra en las pestañas que ya tenemos configuradas para ella, una con juegos y la otra con vídeos de YouTube.


entretenimientos de hermama mayor


Como no quiero que se pase el día pegada a una pantalla, también intento hacer cosas con ella que incluyan papel. En cuanto veo que ya lleva un rato al ordenador, le propongo alguna otra actividad, como practicar escritura, leer cuentos, o jugar a juegos de mesa. Los métodos y materiales que utilizamos para lectoescritura ya los contaré más adelante en otro post para no eternizarme, simplemente se trata de hacer en casa lo que no le van a enseñar en el colegio. En Bulgaria obviamente se enseña a los niños a leer y escribir, pero como aquí se usa el alfabeto cirílico, ya vi en su momento que si no le enseñaba yo el alfabeto latino nadie lo haría.

En general creo que el uso de tecnología puede ser beneficioso para los niños, que ya son nativos digitales y les conviene aprender a manejarse bien con teclados y pantallas. Y a las madres que vamos con la lengua fuera nos puede sacar de algún apuro, ¿quién no ha tirado de Pocoyó o Mickey Mouse para poder hacer la cena? Pero siempre y cuando se haga con sentido común y se alterne con otras actividades, que no es cuestión de abusar de pantallitas.

¿Vuestros hijos utilizan a menudo ordenadores, tablets o móviles? ¿Qué medidas tomáis para controlar un poco el tema?    
     

lunes, 26 de enero de 2015

Cómo conseguir que los niños coman fruta

Una preocupación habitual en muchos padres es que sus hijos coman sano. Cada niño es un mundo, los hay que comen mucho, los hay que comen menos, es cuestión de metabolismo. Lo que está claro es que unos buenos hábitos alimenticios son una de las mejores herencias que les podemos dejar a los niños. ¿De qué sirve obligarles a comer fruta, si cuando crezcan aprovechan que no miramos para librarse? La idea es que les guste comer sano y variado, para que el día de mañana, cuando ellos tomen sus propias decisiones, elijan comer bien.
 

cómo conseguir que los niños coman fruta
Imágenes de tendenciasalaire.diariodelaltoaragon.es


A mi hija mayor le di muchas papillas cuando era un bebé, y la de frutas era la típica de medio plátano, media pera, y zumo de media naranja. Era un suplicio que se la acabara, sufría ella, sufría yo. Con el pequeño cambié de táctica. En vez de triturarle la fruta se la empecé a dar entera y ahora es un adicto a la fruta. Un día normal se puede zampar perfectamente dos o tres plátanos y entre 10 y 15 mandarinas, por ejemplo.

¿Cómo hemos acostumbrado al niño a comer fruta?


- Siempre hay fruta a la vista en casa. Ahora mismo en el mármol de mi cocina hay tres fruteros grandes a rebosar de fruta del tiempo. Además, la fruta está permitida en cualquier momento del día, sin restricciones: si mis hijos me piden se la doy, sea la hora que sea.

- Predicando con el ejemplo. Los niños siempre nos ven comer fruta a nosotros, y claro, culo veo culo quiero. De pequeños aprenden con el ejemplo, y si te ven zamparte dos mandarinas con evidentes gestos de placer fijo que vienen a pedirte un gajo. En esto mi marido es muy útil, porque come fruta y verduras a kilos.

- Evitando dulces industriales. Esto ha sido CLAVE. Ni darselos, ni que los vea. Con la mayor ya era tarde... No creo que sea malo que los coman de vez en cuando, peeeero si un niño pequeño prueba un huevo Kinder, luego es difícil que se conforme con una mandarina. Aunque me ha costado mucho superar las tentaciones, mi hijo pequeño no ha probado nunca un croissant, una galleta de chocolate o pan con Nutella. De este modo, cuando tiene antojo de dulce se queda la mar de feliz con un plátano o unas mandarinas. Como no ha comido nunca chocolate, no lo desea.


 Mis consejos: 


A nadie le gusta todo y los niños no son una excepción. Si no les gustan las naranjas, podemos ofrecerles mandarinas. Si vemos que prefieren los plátanos a las manzanas, no forcemos. Comer fruta debe ser un placer, no una obligación.

Que no nos vean comer porquerías a nosotros. Si me hago un bocadillo de Nutella, espero a que el pequeño no esté para que no me vea. Si le doy a la mayor algún dulce, también lo hago cuando su hermanito no mira.

Fuera de casa se puede llevar un tupper pequeño con fruta. Es muy cómodo que ya esté pelada y troceada, especialmente en los viajes. Yo me compré varios tupper chiquitines en Carrefour y llevo, por ejemplo, uno con galletas maría o palitos de pan (así no se aplastan), uno con gajos de mandarina, y otro con rodajas de plátano. ¿Cuántas veces habré sacado mis tuppers de fruta en la sala de espera de un aeropuerto, o en el avión? También va muy bien llevar tuppers al parque. Se bajan de los columpios cansados, con hambre y sed, y una pieza de fruta sacia ambas necesidades.

cómo conseguir que los niños coman fruta

Los churretones de fruta en la ropa son inevitables en niños muy pequeños. Los baberos con mangas de Ikea nos han venido muy bien; son como de plástico y se limpian fácilmente.

Se puede sacar partido de los colorines de la fruta. Con unos gajos de mandarina, unas rodajas de plátano y unos trocitos de kiwi se pueden hacer formas atractivas en el plato. A veces estas cosas entran por la vista!  


El resultado de nuestra Operación Fruta:


Toda la familia come más sano. No poder comer porquerías delante del pequeño implica que al cabo del día comemos muchas menos. Incluso la mayor, que no tenía mucho hábito de comer fruta, ve que se la damos al pequeño y empieza a pedirla entre horas, cuando antes pedía galletas. A mi no me gusta la fruta, pero entre que tengo que dar ejemplo, y que el pequeño me va embutiendo gajos en la boca, como mucha más que antes.

Llega un momento, una edad, en la que ya es imposible no darles dulces a los niños, pero para entonces ya llevamos ventaja: varios AÑOS en los que sus cuerpecitos en crecimiento han estado libres de azúcares refinados, y en los que han adquirido estupendos hábitos alimenticios.

Menos resfriados en invierno. No sé si será por todas las vitaminas que tiene la fruta, pero lo cierto es que el pequeño apenas tiene mocos una vez al mes y eso que hace mucho, mucho frío. Y la mayor también se pone menos enferma desde que nació su hermano y ella se apuntó al carro de comer fruta. 


Cada familia es distinta; lo que funciona con mis hijos no tiene por qué funcionar con todos los niños, aunque tal vez podáis sacar alguna idea. Hablo de la fruta en concreto porque es en lo más me he centrado yo en casa y prefiero escribir sobre lo que conozco, pero todo esto se puede aplicar a las verduras, a los lácteos, a cualquier alimento que queramos que los niños aprendan a apreciar.

¿Tenéis hábito de comer fruta y de darla a vuestros hijos? ¿Qué os parecen estas ideas para ayudar a los niños a comer fruta? 


viernes, 16 de enero de 2015

Una mudanza internacional

A veces la gente me pregunta cómo  nos las arreglamos hace seis años para mudarnos a la otra punta de Europa con un bebé. Mudarse ya es complicado si la casa A y la B están en la misma población, así que os podéis imaginar que trasladarnos de España a Bulgaria fue una odisea.



Mudanza de Barcelona a Sofía Bulgaria



Para una mudanza de este calibre, había varios factores a tener en cuenta:

Viajando en avión (con Alitalia), podíamos facturar una maleta de 20 kg por cabeza, más una de mano (10 kg) cada uno. Los bebés como no pagan billete no tienen derecho a equipaje facturado, pero sí a bolsa de mano. Eso son unos 60 kg de equipaje, más la criatura, que también pesa lo suyo por poco que sea.

La ruta Barcelona - Sofía de Alitalia, ahora no sé, pero en esa época hacía escala en Milán con varias horas de espera, con lo cual nos llevó el día entero llegar a Bulgaria, en vez de las tres horas que suele durar un vuelo directo. 

Como nos mudamos en pleno diciembre y hacía un frío espantoso, una bolsa de mano ya la tuvimos que usar para todas las capas de abrigos, jerseys, bufandas, guantes, y demás prendas de abrigo.

La niña tenía 3 meses y había que llevarla en brazos. Muy útil usar un portabebés, porque eso te deja las manos libres. Yo tengo la Boba Air y es comodísima para los viajes, porque nos evita tener que llevar cochecito.

Como bolsas de mano de los adultos elegimos mochilas: eso también deja las manos libres. Yo iba con el bebé delante en la mochila portabebés y mi mochila normal a la espalda, más la bolsa con las cosas de la niña como bandolera, y arrastraba una maleta grande. Mi marido iba con su mochila y dos maletas grandes.


Maletas de la mudanza de Barcelona a Sofía Bulgaria


Llegamos en pleno invierno, y además a medianoche, caía una buena nevada y apenas se podía ver nada. En el aeropuerto nos esperaban mis suegros con un coche grande y nos llevaron a la nueva casa.

¿En qué estado estaba la casa B? Durante los dos o tres años anteriores, estuvimos viniendo a Bulgaria todos los veranos, y empleabamos ese tiempo en ir montando el piso: pintar las paredes, encargar el parquet, elegir la cocina y todos los muebles de la casa, a contrareloj. En esa época todavía no había Ikea en Bulgaria, por lo que tuvimos que comprar los muebles en muchas tiendas pequeñas por toda Sofía.

Cuando llegamos no estaba todo, pero sí lo básico.

Cocina: En Bulgaria, los pisos nuevos no se suelen vender con la cocina ya instalada; eso se lo elige cada uno. Por lo tanto el año anterior también nos dedicamos a buscar todo lo necesario para esa parte de la casa, desde los electrodomésticos (nevera, horno, lavadora) hasta las baldosas y el mármol. Realmente lo único fácil de elegir y comprar en una cocina son la mesa y los taburetes; lo demás es un auténtico follón. Todo lo pequeño, es decir vajilla, menaje de cocina y demás lo fuimos comprando a lo largo de los dos años anteriores.  

Dormitorio: Para poder irnos a dormir nada más llegar, el verano anterior ¡dejamos la cama hecha! Eso sí, cubierta con un protector del polvo. Lo mismo con la cuna de la niña, aunque no la usó demasiado los primeros días. Así pudimos dejar las maletas y directamente a dormir, estabamos agotados. Armario y cómoda no dieron grandes problemas, también los compramos con antelación.

Salón: estaba bastante pelado pero  realmente no hay nada imprescindible. Una vez instalados ya fuimos comprando el sofá, la tele y el resto de muebles. Como apenas nos sentamos esos días, no echamos nada de menos.



Joey y Chandler (FRIENDS) con una canoa en su salón. Nosotros no teníamos canoa pero podéis haceros una idea, no?


Lavabos: En Bulgaria tampoco vienen hechos en los pisos nuevos, así que, igual que con la cocina, nos pasamos todo el verano anterior peregrinando por montones de tiendas a la caza de bañeras y tronos...

Muebles aparte,cuando salimos de Barcelona mis suegros nos encendieron la calefacción y nos dejaron en la nevera leche, huevos y una banitsa para desayunar, así que ni pasamos hambre ni tuvimos la sensación de entrar en un frigo industrial cuando llegamos. Y sé cómo es un frigo industrial por dentro porque una vez me quedé encerrada en uno. Pero "eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión", como diría Michael Ende.

¿Qué experiencias tenéis con mudanzas? ¿Os habéis ido muy lejos? ¿Tuvisteis ayuda? ¿Qué os pareció más pesado?

miércoles, 14 de enero de 2015

Dos años de bimaternidad y alta demanda

Cuando empecé el blog mi hijo pequeño tenía ya unos meses, y al principio iba haciendo un post mensual con sus avances. Pero luego me di cuenta de que era tannn aburrido! Un bebé tan pequeño no hace gran cosa, y si me aburría yo que soy su madre, cualquier otro se aburriría también leyendo "le ha salido otro diente". Así que paré de hacer esos post mensuales. Pero mi pequeño Atila medio búlgaro ha cumplido dos años y esto sí que se merece un post de resumen, porque hay algunas cosas que quiero contar.



Él ha cumplido dos años, y mi marido, mi hija y yo hemos cumplido dos años como padres y hermana de un bebé de alta demanda, que no es moco de pavo. Este bicharraco ha sacudido los cimientos de la familia, y todavía estamos adaptandonos.

Según el doctor Sears, que acuñó el término "alta demanda", los niños AD son muy intensos, hiperactivos, maman frecuentemente, tienen una necesidad constante de contacto físico, se despiertan a menudo, son impredecibles, hipersensibles, absorbentes y no se calman solos. A mi no me gustan las etiquetas, pero mi hijo cumple todas estas características. Eso sí, he aprendido que en vez de intentar cambiar al niño, debo adaptarme yo a él.

 En muchos aspectos es un bebé completamente normal; en otros no tanto. Por ejemplo, a estas alturas todavía no habla. Nada, ni una palabra. Llevo desde su primer cumpleaños esperando que diga algo y nada. Dice sílabas sin sentido, y de vez en cuando una de ellas es Maaa-maaaa-maaa pero yo creo que eso significa mandarina, no mamá.  

En la última visita a la pediatra, aquí en Bulgaria, se lo comentamos, y sin mirar siquiera al niño y después de preguntarme si aún le doy el pecho, su veredicto fue: este niño no habla porque su madre le hace demasiado caso y aún le da de mamar. Toma ya. Acto seguido me miró acusadora y me "recetó" destetarlo ya y no atenderle cuando me lo pida. Así, de golpe, quitarle el pecho al niño y además ignorarle.. Recordemos que esta pediatra es la misma que en primavera me dijo que tenía que destetar al niño antes de los 18 meses, porque mis hormonas en la leche materna "son muy malas para él" a partir del año y medio. Sobra decir que no lo he hecho... con lo que nos costó a los dos la lactancia los primeros meses, ¿voy a dejarlo de golpe ahora que ya se nos da bien? Ni en broma; cuando lo dejemos será porque así lo deseamos nosotros, no la pediatra, ni la familia, ni los conocidos.

Además de no hablar, otro detalle que nos preocupó es que no nos miraba a los ojos, ni atendía a su nombre, ni daba besitos, ni decía adiós con la mano.. Cosas pequeñas, pero ¿qué niño de dos años no te mira si le llamas por su nombre? ¡Ni siquiera reacciona! Por otra parte, esta claro que oye perfectamente bien y cuando quiere se hace entender. No me pide galletas, pero me coge de la mano y me lleva hasta el bote donde las guardo, y entonces me mira suplicante, como un cachorrito. Hace unos días ha empezado a dar besos y a mirarme a los ojos, así que supongo que lo demás no tardará. Espero.

Después de una pequeña crisis de angustia (casi) he dejado de preocuparme; hablará cuando esté listo, y yo esperaré. Hay que tener en cuenta que en su día a día oye varios idiomas y eso puede ser en parte causa del retraso. Entretanto, se pasa el día pidiendome chupitos. Se me sube encima, me deja seca con mucha ansiedad, y de repente zas, ya se ha ido. La última vez que lo conté, se me enchufaba más de 30 veces al día.

Aunque no hable, hay cosas positivas: come como una lima y todo muy sano. Este invierno ha desarrollado verdadera pasión por la fruta y no para de pedirnos más. Un día normal, sólo entre el desayuno y la comida se puede zampar un par de plátanos y ocho mandarinas. De verdad que no sé dónde se lo mete, porque come más que yo. Bueno, sí lo sé: lo quema todo porque no está quieto. No es capaz de quedarse más de 30 segundos en el mismo sitio (comprobado).

No le llamamos Atila por casualidad.. por donde pasa no crece la hierba. Emplea su inagotable energía en arrasar todo a su paso, y de vez en cuando la lía bien gorda. En casa parece que nos hayan robado, porque están todas las puertas bloqueadas y hasta metro y medio del suelo no hay nada. No hay jarrones, libros, tapetes, una planta, las llaves, una libreta y un boli... porque cualquier cosa que pilla ya es para tirar. Ahora ha aprendido a arrastrar las sillas hasta donde le interesa, y las utiliza para llegar a lo poco que quedaba fuera de su alcance. CDs, mi maquillaje, los cuadernos del colegio de su hermana, los botes de especias.. nada está a salvo. Y desde que ha aprendido a abrir puertas y a salir de su cuna ya no hay barrera que le detenga.

No soporta que le tape en la cama, no soporta que le ponga un babero, no soporta que le ponga los zapatos o que le peine; es como si todo le agobiara en extremo o le quemara la piel. Se arranca los calcetines y cada cambio de pañal es un drama. Por la noche no aguanta dormido más de un par de horas seguidas. Apenas tengo fotos suyas que no estén borrosas porque no está quieto nunca.

Por suerte, haciendo ajustes y prescindiendo de cosas superfluas, puedo quedarme en casa y ocuparme de él y de su hermana mayor. Eso sí, me da muchísima pena que a causa de lo absorbente que es el pequeño apenas puedo hacerle caso a la niña. Si intento leerle un cuento, jugar con ella al parchís, hacer figuras de plastilina o practicar escritura, el pequeño tarda segundos en destrozar lo que estemos haciendo, quitarnos material o ponerse histérico. Aún no juegan juntos, y yo no me puedo dividir. En realidad, aunque sé que un hermano es el mejor regalo que se le puede hacer a un hijo, de momento mi pobre hija mayor sale perdiendo. Pasará un tiempo antes de que tener un hermanito sea positivo para ella.

Tener un hijo no se parece en nada a tener dos. Cuando tienes el segundo ves que tienes mucho más trabajo, pero también más tablas. Aprendes a quitar importancia a cosas que no la tienen y a centrarte en lo más relevante. Y si tienes un hijo de alta demanda, creo que hay que hacer lo posible por adaptarse a su manera de ser y a la vez mantener la armonía familiar, lo cual supone todo un reto.

Y vosotr@s, ¿tenéis niños moviditos? ¿Creéis que es más fácil manejarse con más de uno?

jueves, 8 de enero de 2015

Cómo se celebran Nochevieja, Año Nuevo y Epifanía en Bulgaria

Hace poco conté cómo se celebran la Nochebuena y la Navidad en Bulgaria. Hoy sigo con la Nochevieja, el Año Nuevo y Epifanía. La religión predominante en Bulgaria es el cristianismo, concretamente el cristianismo ortodoxo. Esto significa que la base de sus creencias creencias es parecida a la católica, pero a veces las costumbres son muy distintas de las españolas.

Así se suelen celebrar en Bulgaria la Nochevieja, Año Nuevo y Epifanía: 


NOCHEVIEJA: 

La cena búlgara de Nochevieja es parecida a la de Nochebuena, pero esta vez sí que se come carne y productos animales. Una comida típica es el chukrut (cerdo y col), y la tradición es inciensar la comida antes de ponerse a zampar, aunque esto no lo he hecho nunca. También se hacen y se comen pitkas (pan con "suertes") y baklavá (postre de origen turco hecho con pasta filo, nueces y azúcar). 

A medianoche el ritual de las campanadas también se puede seguir por la tele, como en España, pero en vez de comer uvas los búlgaros prefieren los fuegos artificiales.

 
Nochevieja en Bulgaria
Pitka, "suertes" y baklavá


AÑO NUEVO:

El día de Año Nuevo es San Basilio, que era un obispo del siglo IV también venerado por la Iglesia Católica. Es muy típico de este día hacer una banitsa, que es mi plato favorito de la cocina búlgara, con diferencia. No tiene mucho misterio: es un pastel salado de hojaldre y queso búlgaro, pero está de-li-cio-sa, en serio. 

Antiguamente se metían en la banitsa de Año Nuevo brotes de cornejo (la rama con la que se hace la survachka), porque simboliza las cosas buenas que vendrán durante el año, lo típico: salud, dinero, amor, trabajo. Yo nunca he probado banitsa con estos brotes; creo que hoy en día esta tradición está un poco olvidada, y lo que se mete en la banitsa son "suertes" como las de la pitka.

La mañana de Año Nuevo los niños cogen por fin sus survachkas, y según dicta la tradición del survakane, golpean a los adultos para conseguir su aguinaldo. 

Lo de golpear es simbólico, se hace muy suave. Eso sí, recaudan una pasta.. Cuando yo era pequeña y pedía el aguinaldo en Navidad ¡como mucho me daban 100 pesetas!

Survachkas de Año Nuevo, Bulgaria




EPIFANÍA: 

El 6 de Enero en Bulgaria se celebra Epifanía, pero esto sí es muy distinto de lo que se hace en España. No vienen los Reyes Magos a dejar regalos la víspera, porque eso ya lo hace Diado Koleda (el Papá Noel búlgaro) en Navidad. 

En cambio, se conmemora el bautizo de Jesús en el río Jordán por parte de su primo San Juan Bautista. Los sacerdotes ortodoxos tiran una cruz al río y se lanzan los chicos jóvenes a recuperarla. 
Esto me recuerda un poco a la costumbre barcelonesa de bañarse en el mar en Año Nuevo (el Primer Bany de l'Any). ¡Qué frío sólo pensarlo!

Epifanía en Bulgaria
Jóvenes sacando la cruz del río y el Monumento al Soldado Desconocido en el centro de Sofía









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En Bulgaria también hay una misa especial de Año Nuevo, y el Presidente preside un acto en el que se bendicen banderas del ejérciro búlgaro delante del monumento al soldado desconocido de Sofía.  

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En Bulgaria hay vacaciones escolares desde el día antes de Navidad hasta un día después de Año Nuevo, es decir, del 23 de Diciembre al 2 de Enero. Las fechas exactas pueden variar según en qué día de la semana caigan.

Como veis, las tradiciones búlgaras de las fiestas navideñas son distintas de las españolas, pero tienen algo en común: se celebran con familia y amigos, y con mucha comida. 

A mi me costó acostumbrarme a unas navidades sin turrón o sin Reyes Magos, pero creo que un punto fundamental para sobrevivir al expatrio es ver el lado positivo de las cosas. En vez de lamentarnos por lo que echamos de menos, es mejor aprender a apreciar y disfrutar las cosas nuevas. 

¿Cómo celebráis vosotr@s estas fechas señaladas? ¿Hay alguna tradición que os guste especialmente?

lunes, 5 de enero de 2015

Nochebuena y Navidad en Bulgaria

Una de las cosas que me gusta de los búlgaros es que todo lo celebran con música y comida; en realidad en ese aspecto no son muy distintos de los españoles.  La Nochebuena y la Navidad en Bulgaria incluyen, como en muchos países, comida, vestimenta y canciones específicos para esas fechas, y os voy a hacer un pequeño resumen.

Para empezar, la Nochebuena en búlgaro se llama Budni Vecher y, al igual que en España, se celebra con una cena familiar el 24 de Diciembre. Pero a diferencia de la española, la nochebuena búlgara se caracteriza por la humildad de sus platos. Mientras los españoles estamos acostumbrados a ponernos las botas, la cena de ese día para los búlgaros debe representar la sencillez con la que vivió Jesús. Recordemos que los búlgaros son ortodoxos, es decir cristianos, y aunque algunas creencias difieren de las católicas, la base es parecida.


Cena de Nochebuena en Bulgaria
Este año mi "suerte" fue "Da si jiva i zdrava", o sea "Vida y Salud".

Comida: La cena búlgara de Nochebuena consiste en un número impar de platos (siete, nueve u once) y no pueden contener nada de carne ni lácteos. Por ejemplo, sarmí (paquetitos de hojas de parra rellenos), pimientos rellenos de arroz, bobche (judías blancas), repollo, pasta, verduras variadas... Se ponen todas las fuentes a la vez en la mesa, y auque cada comensal tiene sus preferencias, todos deben probar al menos un poco de cada plato para tener buena suerte

También hacen un pan especial llamado pitka, que puede ser comprado o hecho en casa. La pitka tiene dentro unos papelitos con kasmeti (suertes), una para cada comensal. Para que a cada uno le toque un papelito, al hacer el pan se divide la masa en bolitas, se mete un papel en cada bola, y luego se juntan todas para formar la pitka. De este modo el pan resultante es fácil de trocear con la mano y nadie se queda sin su suerte.

Decoración: A medianoche los niños hacen una survachka que se usará para decorar la casa hasta Año Nuevo. La que hicimos nosotras está en un jarrón pero ya le faltan la mitad de las golosinas con las que la decoramos, y no miro a nadie... Además, los búlgaros ponen árbol de Navidad como en muchos otros países.

Papá Noel, el árbol y los regalos son internacionales. La survachka en cambio, es típica de Bulgaria.



El día de Navidad la celebración es parecida a la española. También se come en familia y esta vez ya se puede comer en abundancia y con carne. La noche del 24 al 25 Papá Noel viene a dejar regalos para los niños (y alguno para los mayores), aunque los búlgaros le llaman Diado Koleda (Abuelo Invierno) desde la época comunista. Tenían que camuflar cualquier rastro de religión, y San Nicolás era muy obvio. 

Ropa: Este año en el colegio de mi hija, la profesora vistió a todos los niños con trajes típicos: las niñas llevaban unos vestidos preciosos, cosidos a mano y llenos de lentejuelas y bordados tradicionales búlgaros, y los niños iban de koledari. Los koledari eran unos pastores que antiguamente iban por las casas cantando canciones navideñas la noche del 24. Llevan unos bastones, en la punta de los cuales se cuelga un pan con un agujero llamado kravai.


Trajes tradicionales búlgaros de Navidad
Trajes tradicionales búlgaros de Navidad. A la derecha, los koledari llevan kravai en la punta del bastón.


Música y Baile: una vez vestidos con trajes tradicionales, los niños hicieron un pequeño show para los padres. Cantaron canciones búlgaras navideñas, el equivalente a nuestros villancicos, y la profesora nos sorprendió sacando de la nada un enorme acordeón con el que estuvo acompañando todas las canciones de los niños. Después les estuvo contando historias navideñas y les preparó comida típica de navidad, explicando el significado de cada cosa. 

Esto lo agradezco especialmente, porque como yo no soy búlgara y no he crecido con estas tradiciones, no se las puedo enseñar a mis hijos. Así que ese día escuché atentamente todo lo que contó porque muchas cosas me eran completamente nuevas.   


Aunque lo parezca, no están rezando, es parte del baile.

¿Qué os parece la celebración búlgara de Nochebuena y Navidad? ¿Es muy diferente a cómo lo celebráis vosotr@s?
 
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