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domingo, 24 de mayo de 2015

El alfabeto cirílico: el primer paso para aprender búlgaro.

El 24 de mayo se celebra en Bulgaria una importante fiesta nacional: el Día de la Cultura y Educación Búlgaras y del Alfabeto Eslavo. ¿Muy largo? También es el Día de los Santos hermanos Cirilo y Metodio, y el Día del Alfabeto Cirílico. Don't panic, todo está relacionado.

Para resumir, os diré que en el siglo IX no había alfabeto por estos lares, así que los hermanos Cirilo y Metodio crearon uno, el alfabeto glagolítico, gracias a lo cual se pudo empezar a transmitir la cultura escrita. 

Empezaron con algo facilito: traducir la Biblia para poder predicar el cristianismo. Más adelante, San Clemente de Ohrid tuvo el detalle de adaptarlo a lo que ahora se conoce como alfabeto cirílico. Este tema da para mucho, pero ya lo desarrollaré otro día para no hacer un post  eterno.

San Cirilo y San Metodio, alfabeto cirílico Bulgaria
San Cirilo y san Metodio, en búlgaro Sveti Kyril i Metodii. Kyril es un nombre muy típico búlgaro.


Cuando la gente me pregunta sobre vivir en Bulgaria, siempre surgen preguntas sobre el idioma. Por supuesto que se puede aprender búlgaro. Yo lo he hecho, y eso que tardé bastante porque tenía una niña recién nacida y apenas podía ir a clases al principio.

El búlgaro es un idioma complicado para personas cuya lengua nativa no se parece en nada, por ejemplo hispanohablantes. El español es una lengua latina, el búlgaro es una lengua eslava. El español usa el alfabeto latino, y el búlgaro el cirílico. Si te pones a estudiar francés, desde el primer día siempre hay alguna palabreja que entiendes y aunque no entiendas, puedes leer letreros etc. Con el búlgaro no. Empiezas desde CERO absoluto y no te puedes apoyar en nada. 




Según mi experiencia personal, estas son las claves para aprender búlgaro sin morir en el intento:


PASO 1: Aprender el alfabeto cirílico


El paso más importante, y por suerte también el más fácil. ¡Son sólo 30 símbolos! Los hay de tres tipos:
   
- Algunos son iguales que en español: A, E, M, O y T. 

- Otros son completamente diferentes. Símbolos que no has visto en tu vida. Hay que aprender a dibujarlos, como los niños pequeños cuando aprenden a escribir. Г, Д, Ж, З, И, Л, П, Ш, Щ, Ч, Ю, Я... Yo me apañé con una libreta normal, pero hace poco descubrí que existen cuadernos Rubio en búlgaro, que me habrían venido bien.
 
- Por último, hay símbolos que se escriben igual pero que en español son una letra completamente distinta: la B búlgara es una V, la H es una N, la P es una R, la Y es una U, la C es una S... Estos fueron, para mí, los más complicados.


A tener en cuenta: 

En búlgaro hay 6 vocales. A, E, I, O, U y Ъ  (se pronuncia como ə, digamos entre A y E).

Algunos sonidos no tienen equivalente en castellano, pero sí existen en catalán, en inglés y en otros idiomas europeos, así que cuantos más idiomas hablas, más fácil es.

El alfabeto cirílico está en un orden distinto, lo cual es un pequeño problema a la hora de usar el diccionario, hasta que te acostumbras.


Mi truco infalible para aprender el alfabeto cirílico:


Coge la tabla de equivalencias de alfabetos cirílico y latino que he puesto arriba, y escribe algo en español pero con el alfabeto cirílico. ¡Es como un juego! Empieza con tu nombre. Luego quizá alguna frase corta. Irás cogiendo soltura sin darte cuenta y tu cerebro se aprenderá sin esfuerzo las equivalencias. Mucho más fácil que memorizar los 30 símbolos a palo seco, ¿no?


Aprender búlgaro alfabeto cirílico



Listo, ¡alfabeto cirílico aprendido! Yo lo aprendí con un boli y servilletas de las cafeterías de media Barcelona, cada vez que quedaba con mi novio búlgaro (hoy padre de mis hijos jaja).

Si sólo vas a venir unos días de vacaciones, por ejemplo, con el paso 1 va que chuta, podrás leer carteles en las calles, el menú de un restaurante... En Sofía los letreros con los nombres de las calles o los indicadores de tráfico suelen estar en los dos alfabetos, pero en el resto del país, a veces sólo cirílico. 

Eso sí, si quieres aprender algo más que el búlgaro necesario para unos días, al paso 1 (aprender el alfabeto) debes añadir los pasos 2 y 3: 
 

 

PASO 2. Busca ayuda externa.

Una vez dominado el alfabeto, se necesitan gramática y vocabulario. Te puedes comprar un libro de texto y hacerlo por tu cuenta, pero a mi lo que de verdad me fue genial fue ir a varios cursos. Me apunté durante tres años a los cursos que hace la Universidad de Sofía para estudiantes Erasmus, y ahí fue donde realmente empecé a aprender búlgaro a toda velocidad.

Otras opciones serían, por ejemplo, buscar ayuda de un profesor particular o de un amigo nativo. O tener un novio búlgaro ;)    

 

PASO 3. ¡Práctica!  


Busca algo que te interese y hazlo en búlgaro. Cuando yo estudiaba inglés, me busqué los libros de Harry Potter en versión original y no paré hasta que los hube terminado. Cuando empecé con el búlgaro me gustaba ver vídeos de maquillaje y peinados, así que busqué y encontré una YouTuber búlgara y empecé a ver sus vídeos en este idioma. Así mataba dos pájaros de un tiro: practicaba búlgaro y me lo pasaba bomba.


Resumiendo, estos son los tres pasos que yo seguí para aprender búlgaro, y que se pueden extrapolar al aprendizaje de cualquier otro idioma con otro alfabeto.
 
¿Os parece complicado el alfabeto cirílico? ¿Habéis estudiado alguna vez a fondo algún idioma extranjero? 

lunes, 18 de mayo de 2015

Gestionar las emociones de los seis años

A medida que los niños van creciendo va cambiando la manera en que cuidamos de ellos. Al principio es todo más físico. Empleamos nuestro tiempo y energía en abastecer sus necesidades físicas, como darles de comer, conseguir que duerman, jugar con ellos... Incluso el afecto es muy físico, y se demuestra mucho con besos, abrazos, caricias. Los bebés buscan mucho contacto físico con sus padres, hermanos y abuelos. 

Pero cuando nuestros hijos se van haciendo mayores, pasamos a otras etapas. No dejan de ser físicas, porque seguimos proveyendoles de todo lo necesario y besandoles y abrazandoles, pero por ejemplo ya se puede expresar afecto de forma verbal ("Mami te quiero"), y los padres tenemos que ponernos las pilas en el apartado emocional.



Mi pequeña hispanobúlgara, a sus seis años y medio, está metida de lleno en lo que yo llamo preadolescencia (aún no lo es, pero se le parece). De súbito parece que todas las emociones se le han desbocado, y no tiene todavía mucha habilidad para mantenerlas controladas

Esto se manifiesta en forma de fuertes explosiones emocionales, cualquier cosa puede prender la mecha sin previo aviso y empieza un festival de alaridos, lágrimas de cocodrilo, portazos, al tiempo que grita cosas como "¿Por qué me haces esto?", "En esta casa nadie me entiende!", "¿Por qué me obligas a hacer eso?" o el siempre socorrido "Nadie me quiere!", con entonación muy dramática. A veces el show incluye algo de violencia física, bien hacia objetos (preferentemente juguetes de su hermano), bien hacia mi maltrecha persona. 


Escena habitual en nuestro hogar multicultural.

Cuando no nos ameniza con el show completo, su actitud es algo picajosa y desafiante. Se parece a la de Riley, la protagonista de Inside Out, aunque ella tiene 11 años, la edad a la que según los expertos empieza la preadolescencia en realidad. Así que mi bulgarita debe ser, imagino, pre-pre-adolescente o algo así.  

Ante esta situación, hay dos cosas que nos están funcionando bastante bien: algo de disciplina (nada fuera de lo normal, sólo algunas normas de convivencia y comportamiento), y la asignación de tareas. Obviamente me refiero a tareas adecuadas para su edad, y concebidas únicamente como beneficio para ella. Son pequeñas cosas que a mi no me quitan mucho trabajo, es más, a veces tengo que ir luego yo a escondidas, deshacer lo que ha hecho, y hacerlo bien. Pero creo que a ella le vienen muy bien.

¿A qué tareas me refiero? Cositas pequeñas y sencillas de realizar, pero que implican un hábito y cierta constancia:

Hacerse la cama.
Llevar los platos sucios al fregadero.
Poner la mesa.
Recoger lo que desordena.
Regar las plantas.
Hacer los (pocos) deberes que le ponen en el colegio.
Prepararse la ropa y la mochila para el día siguiente.
Echar la ropa al cesto de la ropa sucia.
Ayudarme a limpiar el polvo o barrer.

¿Qué beneficios le aportan estas pequeñas tareas? 

En mi humilde opinión de novata en estas lides, me parece que fomentan la responsabilidad. Ella sabe que si no riega las plantas se van a morir. Que si no hace los deberes la profesora la reprenderá. Que si no recoge lo que desordena, nadie lo hará por ella y no encontrará nada entre el caos. En suma, que hay consecuencias.

Fomentan asimismo la constancia. De nada sirve que este mes riegue las plantas si el mes que viene no lo hace. Se morirán igual.

Evitan el aburrimiento. Cuando ya nada de lo que tiene la entretiene, ayuda mantenerla ocupada aunque sea doblando calcetines conmigo o medir ingredientes para hacer galletas.

Aprende obediencia. No quiero que sea un cordero diciendo que sí a todo, pero es un hecho que a lo largo de nuestra vida todos tenemos que obedecer a alguien, siempre hay normas que cumplir. De pequeños obedecemos a nuestros padres, más adelante hacemos lo que nos piden los profesores en el colegio, y de adultos hay que llevar a cabo las tareas que nos encomienda el jefe y cumplir la ley. 

También la entrenan para el futuro. Cuando sea adulta yo no podré ir detrás de ella para supervisar que no olvide cosas, ni sacarle las castañas del fuego cada vez que meta la pata. 








¿Cómo se toma ella estas tareas?

Según el día. Algunas las hace de forma automática y sin problemas. Otras, por fáciles que sean, le causan fastidio y gasta mucha energía resisitiéndose a llevarlas a cabo, como por ejemplo hacerse la cama, que es una batalla diaria. Digo yo que sería más rápido hacerla en un pis pas y todos felices, pero no, se pasa media hora lamentandose y quejandose de que la tenemos esclavizada. A menudo me siento tentada de hacerle la cama yo y ahorrarme el dramón, pero a la larga sería peor.

Otras veces se muestra colaboradora y feliz, y es un placer hacer cosas con ella; las dos lo pasamos bien y encima vamos adelantando tareas mientras charlamos.

En general, creo que es bueno para los niños tener la responsabilidad de llevar a cabo algunas tareas en el hogar. El papel de los padres, en mi opinión, es variado. En primer lugar hay que decidir qué tareas se les piden a los hijos, y a qué edad. Esto dependerá de cada niño y de cada familia. 

Los padres también debemos saber mantenernos firme ante la rebeldía, porque si cedemos a un drama por no hacerse la cama, sentamos precedente. A ver, no pasa nada si un día mi hija no se hace la cama, pero no puedo permitir que utilice malos modos para librarse de hacer estas cosas por sistema.

La clave está en el diálogo. A esta edad ya pueden razonar bien, pueden entender que un hogar es una pequeña sociedad en la que cada cual tiene su papel. Yo a mi hija le digo a menudo que un bebé grita y llora porque no sabe expresarse de otro modo, pero que los niños mayores deben usar las palabras.

Y sí, hay que hablar mucho para enseñarles a gestionar sus emociones. Hablar es importante, porque como dice Shrek, "mejor fuera que dentro", y creo que es más fácil explotar si uno se guarda cosas. Sé que esto va para largo; mientras tanto, mi tarea como madre es tener mucha paciencia, darle un buen ejemplo de comportamiento, y acompañarla en el proceso. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero lo hago lo mejor que sé. 

¿Cómo os organizáis en casa? ¿Los niños tienen alguna pequeña responsabilidad para echar una mano con las tareas domésticas? Y vosotr@s en su día, ¿ayudabais también en casa? 

lunes, 11 de mayo de 2015

Simeón de Bulgaria: el rey que nunca reinó

Hoy os hablaré de un personaje que tiene tanto que ver con Bulgaria como con España: Simeón de Sajonia-Coburgo-Gotha, más conocido como Simeón de Bulgaria. La figura del rey Simeón siempre me ha parecido muy interesante, porque es un rey sin trono, y porque es el único rey depuesto que ha regresado a dirigir su país como primer ministro de una República.

Antes de entrar en materia, que conste que sé perfectamente que el tono y el lenguaje que uso son tal vez muy coloquiales para este tema tan histórico-político. Pero para textos más oficiales ya están las enciclopedias, yo simplemente pretendo hacer un resumen, muy por encima, para hispanohablantes, y voy a intentar que la narración sea ligera para que nadie se duerma. 

Tampoco pienso meterme en política, que si monarquía, que si república, eso es cosa de cada cual y vaya por delante que respeto todas las opiniones, siempre que se expresen con educación.


Simeón de Sajonia-Coburgo-Gotha, el rey Simeón de Bulgaria


¿Quién es Simeón de Bulgaria? 

Simeón II (Sofía, 1937) es hijo del último rey de Bulgaria, el zar Boris III. Cuando tenía seis años, su padre falleció de repente, justo después de una visita a Hitler, con lo cual el niño heredó el trono. Debido a su corta edad, su tío ejerció como regente, hasta que fue ejecutado tres años más tarde cuando la Unión Soviética invadió Bulgaria. 

El pequeño Simeón, su madre la reina Juana y su hermana María Luisa quedaron recluidos en un palacio cerca de Sofía, y en 1946 los soviéticos abolieron la monarquía y convirtieron Bulgaria en una república socialista.

Simeón y los suyos abandonaron Bulgaria y vivieron unos años en el exilio, hasta que en 1951 España ofreció asilo a la familia real búlgara.

Desde entonces la familia ha vivido en España. Simeón se casó con una española, Margarita Gómez-Acebo, con la que tuvo cinco hijos: Kardam, Kyril, Kubrat, Konstantin y Kalina. Sí, todos con K, como muchos nombres búlgaros.

Antes de seguir con la historia de Simeón, hago un inciso para hablar de sus hijos. Los cinco obtuvieron la nacionalidad española al cumplir la mayoría de edad, y todos se han casado con españoles: 

- Kardam, príncipe de Tírnovo, se casó con Miriam de Ungría y ambos tuvieron dos hijos, Boris y Beltrán. Falleció recientemente a los 52 años a causa de un accidente de tráfico, DEP.

- Kyril, príncipe de Preslav, se casó con Rosario Nadal y tiene tres hijos, Mafalda, Olympia y Tassilo. Actualmente trabaja como consultor financiero.

- Kubrat, príncipe de Panagurishte, contrajo matrimonio con Carla Royo-Villanova y tiene tres hijos, Mirko, Lucas y Tirso. Trabaja como cirujano en Madrid.

- Konstantin, príncipe de Vidin, se casó con María García de la Rasilla y tienen dos hijos mellizos, Umberto y Sofía.

- Kalina, princesa de Bulgaria, es la única hija del rey Simeón. Se casó con el explorador Kitín Muñoz y tienen un hijo llamado Simeón, como su abuelo. Kalina tiene doble nacionalidad, española y búlgara.


Familia real búlgara y el rey Simeón de Bulgaria
La familia real en 2007, en el 70 aniversario del rey Simeón. Imagen: kingsimeon.bg


En 2001, Simeón II regresó a Bulgaria como líder de su propio partido y ganó las elecciones, siendo nombrado Primer Ministro. Esto lo convirtió en el único rey depuesto de la Historia de Europa que ha recuperado el poder al ser elegido democráticamente como jefe de Estado.

Cuatro años después, perdió las siguientes elecciones y regresó a España. Entre sus logros de esos años de mandato figuran conseguir que Bulgaria entrara en la Unión Europea (2007) y en la OTAN (2004). 

Personalmente no tengo claro si Simeón II es rey o no. Nunca llegó a reinar (excepto por esos tres años de regencia de su tío), pero heredó el trono de su padre y al parecer nunca ha llegado a abdicar. Hay quien le considera un ex-rey, otros un rey sin trono. Para los búlgaros sigue siendo un político influyente, aunque ya no ostente el cargo.

La relación de la familia real búlgara con España es muy estrecha. No sólo viven y trabajan en España (excepto Kalina, que vive en Marruecos) y han formado familias españolas, sino que, por lo que sé, también tienen buena relación con la familia real española.

Actualmente, el rey Simeón y su hermana pleitean en el Tribunal de Estrasburgo para que les sean devueltas las propiedades en Bulgaria que les fueron expropiadas por los comunistas, luego devueltas, y posteriormente expropiadas de nuevo por el Gobierno búlgaro. 

Entre esas propiedades figuran varias residencias y palacios: el palacio de Vrana (donde estuvo recluido por los soviéticos en 1944), el palacio de Tsarska Birstritsa, donde se casó la princesa Kalina en 2001, la residencia Sytniakovo y el palacio de Krichim.

propiedades expropiadas de Simeón de Bulgaria
   

El año pasado hablé por encima del rey Simeón en el blog, cuando un lector me envió un e-mail conmovedor sobre su visita a Bulgaria en los años 80. Él y su mujer llevan 30 años mandando ayuda a sus conocidos búlgaros, primero paquetes con productos que no se podían conseguir aquí, y más tarde incluso dinero. Escribió a los periódicos para denunciar la precaria situación del país y sus habitantes durante la transición del comunismo, y al poco tiempo recibió una carta del rey Simeón, agradeciéndole el gesto. 

Este señor me dio permiso para publicar tanto su texto en la prensa como la respuesta de Simeón II, y si os interesa, podéis leer su narraciónla carta del rey.

Espero que os haya parecido interesante. He intentado que este resumen sea completo y simple a la vez, pero si os queda alguna duda podéis dejar cualquier pregunta en los comentarios y responderé lo antes posible.

¿Habíais oído hablar de Simeón de Bulgaria? ¿Conocíais la estrecha relación que tiene con España?

lunes, 4 de mayo de 2015

Musaká búlgara: receta paso a paso

Hoy os traigo una receta muy típica de Bulgaria, aunque su origen es griego. Seguro que os suena aunque sea de nombre la musaká. ¿Habéis visto la película Mi Gran Boda Griega? Los niños del colegio se meten con la protagonista por llevar "comida rara" en vez de bocadillos, y gritan ¡Muscaca

Criaturicas... Si la hubieran probado les habría costado reírse, estarían demasiado ocupados masticando. ¡Madre mía qué cosa más rica!

Musaká Bulgaria receta



La musaká se consume en muchos países balcánicos: Grecia, Turquía, Bulgaria, Albania, Bosnia, Croacia, Macedonia, Rumanía, Eslovenia, Serbia... En todos ellos se hace esta receta, con pequeñas diferencias según la zona. En Bulgaria, por ejemplo, se hace sin berenjenas.

En casa hacemos musaká muy a menudo, porque además de buena, es súper fácil de hacer y no tiene ningún ingrediente raro o difícil de conseguir. Se trata simplemente de carne, huevo, patata y tomate. ¡Ya está! Proteínas, carbohidratos y vegetales: un plato bien completo y que además se puede dejar hecho con antelación.

Así se hace la musaká, tal como me la enseñó en su día mi suegra. Con estas indicaciones salen unas cuatro raciones:

Ingredientes para la musaka búlgara receta

Si no podéis conseguir ajedrea, podéis usar orégano en su lugar.

Este plato admite mucha variedad, cada ama de casa tiene su manera de preparar la musaká. Se pueden añadir más vegetales, como zanahoria, pimientos... Incluso se puede reemplazar la carne por setas, por ejemplo, para hacerla vegetariana.



Ingredientes receta musaká búlgara




Elaboración:       

1. Se pocha la cebolla a fuego lento en una sartén con un poco de aceite. Cuando empiece a transparentar, se añade el diente de ajo en láminas y la carne picada, y sal y pimienta al gusto.

2. Hay que ir removiendo hasta que la carne deje de estar cruda. Entonces se añade el tomate, junto con un pellizco de ajedrea y otro de pimentón. 

Luego se echan con cuidado 50 ml de agua, y se remueve bien.

3. Mientras se va guisando todo a fuego lento, se pueden ir pelando las patatas y cortandolas en dados pequeños. Entonces se echan a la sartén.

4. Se remueve bien para mezclar todos los ingredientes. Dejamos a fuego medio 10 minutos.

5. La mezcla se vierte en una bandeja resistente al calor (yo suelo usar una de cristal de 30x20 cm), se alisa bien la superficie, y se mete en el horno precalentado a 180ºC durante 40 minutos.

Mientras se va horneando preparamos la cobertura: sólo hay que batir el huevo, mezclarlo con el yogur, y salpimentar. El resultado es una salsa espesa que hay que reservar para después. 

6. Cuando se saca del horno la musaká, hay que verter encima esa mezcla, asegurandonos de que la cubre por completo, y esparcir por encima el queso rallado. Entonces se pone a gratinar hasta que el queso esté dorado. ¡Y ya está lista para comer!

Receta paso a paso musaká búlgara

Los búlgaros la comen acompañada de salsa de yogur (un yogur no azucarado, sal y eneldo, todo bien mezclado).

En total se tarda aproximadamente una hora y media. Parece mucho tiempo pero se debe más a los tiempos de cocción que a la complejidad del plato. 

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La musaká se puede dejar preparada con antelación, incluso se puede dejar hecha el día antes. Se puede acompañar con una ensalada pero al ser tan completa también puede ser plato único. A los niños les suele gustar mucho, y ahora que no nos leen, si no les gusta comer verdura es muy fácil colarsela dentro de la musaká ;)

Tened en cuenta que no soy cocinera y esta receta la pongo tal cual me la han enseñado a mi. Cada búlgara tendrá su propia versión. Por ejemplo, hay quien fríe las patatas. Yo simplemente intento ir aprendiendo recetas búlgaras, para que mis hijos, que son tan búlgaros como españoles, puedan crecer comiendo y apreciando la comida local.

¿Habéis probado alguna vez la musaká búlgara?      
 
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