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domingo, 28 de julio de 2013

"Quitarse el bebé" en el aeropuerto...

Mi segundo hijo nació en España, y cuando pudimos viajar con él volvimos en avión a Sofía. Ibamos dos adultos, una niña de 5 años y un bebé, con maletas y trastos de los cuatro, y yo con el bebé en una bandolera de anillas.

Ya estoy acostumbrada al habitual striptease de los rayos X del aeropuerto y nada debería sorprenderme...

Cuando estaba embarazada de 4 meses me cachearon porque tenía un "bulto sospechoso" alrededor de la cintura. Señores, se llama barriguilla incipiente de embarazada! ¡No llevo droga atada en paquetitos! Me sentí un poco violada, en serio. ¿Y qué pasará con la gente rechoncha?¿Pasarán por eso cada vez?

Otra vez me registraron el equipaje de mano objeto por objeto, y cuando pregunté cuál era el problema para no repetirlo, me dijeron que era aleatorio. Vaaale, hay poca gente, se aburren, y registran a la primera que pasa con pinta de panoli. ¡Eso es abuso de autoridad!



Como decía, viajabamos con un bebé de semanas, y al pasar por los rayos X me dice el gorila de la cinta "Quítese el bebé". ¿Perdón? ¿Quitarme el bebé? ¿Los rayos X no pitarán si intento pasar algo metálico? Le dije al tío que no, que se acababa de dormir, y que qué pasaría si viajara sola y no pudiera pasarle el niño a mi marido a través del arco. Cuando vió que no quería obedecerle, se acercaron algunos seguratas más, como si yo fuera una terrorista y llevara en el fular algún objeto prohibido con una cara de bebé dibujada. Por favor...

Como eran mayoría, tenían cara de cabreados y porras y esposas en el cinturón, y además se estaba creando una cola enorme, cedí. Saqué el niño de la bandolera, que se puso a berrear como si le estuvieran despellejando vivo, se lo pasé a mi marido, y pasé yo. Y luego me tomé mucho tiempo para volverlo a colocar, para regalarles los alaridos de mi niño a sus delicados oídos de seguratas cabrones.

Ya está bien hombre, las personas normales tenemos que viajar como ovejas y pasar unos controles de pesadilla como si fuéramos criminales, mientras los criminales de verdad pasan tranquilamente todo lo que les da la gana. Este verano no viajaremos a España y todo lo que puedo pensar es "Menos mal, me libro del control de seguridad!".

¿Qué pensáis? ¿Os parecen excesivos los controles en los aeropuertos?

Haciendo maletas

Nos vamos al Mar negro! Por fin me reuniré con mi niña, cómo la he echado de menos!

 40 años después de empezar, se ha terminado la construcción de la autopista que une la capital con la costa, así que esta vez el viaje no será tan pesado. De todos modos no me hace nada de gracia tener un bebé en el coche durante 5 horas, por más que vayamos parando. Si para mí es agobiante, para él será peor. Espero que al menos duerma parte del trayecto.

Llevo días haciendo las maletas , actividad que odio, por cierto. Antes, hacer mi maleta consistía en coger un poco de ropa, el neceser, el pijama y un libro. Ahora hago las maletas de 4 personas (sí, la de mi marido también) y la ropa es sólo un punto en una lista de tropecientas cosas. Tengo que llevar cacharros de cocina, minipimer para hacer la comida del bebé, los biberones, tuppers, juguetitos, agua, pañales y botes de leche como para el apocalipsis, el calentador de biberones, baberos a punta pala, un mini-botiquín, papillas para los primeros días, etc...



A todo esto hay que añadir el cochecito (maldito trasto) que ocupa medio maletero, la cuna portátil, ropa de cama para todos, toallas de baño y toallas de playa, toda la comida que sobre en la nevera, la alfombrita del bebé, y un millón de porsiacasos que sólo entenderéis las que tenéis hijos. ...


Tengo que dejar la trona porque si entra ella no quepo yo, el cambiador, mi única planta viva (espero que siga viva cuando volvamos) y mi cordura...

Aparte hay cosas que yo no cargaría pero que mi marido sí, por ejemplo:

- Muchos quilos de carne para hacer barbacoas, porque nos vamos a una parte del país en que no existe la carne, claro. Y tiene que ir en una bolsa térmica que abulta un huevo..

- Nutella, porque ahí no venden, claro.

- Tumbonas, porque nos apetecerá mucho cargar un montón de tumbonas hasta la arena, además de las sombrillas, las toallas, el agua, los niños y los trastos de los niños. Y además en un pueblo de playa no venden tumbonas, claro.

- Una tele vieja, porque con una tele en la casa no basta, claro.

En fin, cuando haya conseguido empaquetar tooooodo esto y embutirlo en el coche, veremos si cabe un poco de ropa para nosotros. A todo esto aún no he mencionado que odio la playa con todas mis fuerzas, pero soy minoría: mis suegros, mi marido y mi hija contra el bebé (tengo su voto) y contra mí. Ahora, si me disculpáis, me voy a arrancarme las venas a bocaos.

¡Qué agotadoras son las vacaciones, y todavía no han empezado!

PD: Iré escribiendo en el blog cuando pueda, según el estado de la wi-fi en el fin del mundo. Y por supuesto os iré leyendo!

miércoles, 24 de julio de 2013

Las sombras de la maternidad... ¡y las luces también!


Me sumo a la iniciativa de Ira de Mà a Mà, Pell a Pell, Cor amb Cor para hablar de las sombras de la maternidad. Y también de la cara opuesta de la moneda: las Luces!

Tengo dos hijos, una niña de casi 5 años y un bebé de 7 meses. Como el pequeñajo es lo que llaman "de alta demanda" lo tengo todo el día pegado y realmente hace 7 meses que vivo casi sólo para él, para darle de comer, ponerle a dormir, jugar con él, enchufármelo mañana, tarde y noche... Tengo problemas para dedicarle tiempo a la mayor (menos mal que mis suegros me ayudan con eso), a mi marido (mucha comprensión y ayuda por su parte) y para las tareas de la casa, que está manga por hombro.



Casi no encuentro tiempo para ducharme, peinarme, hacer la cama, preparar la comida, lavar la ropa. Ya no me miro ni al espejo porque me deprimo. A veces me siento atrapada, y especialmente cuando estoy que me caigo de sueño, tengo manchas de leche/babas/comida en la ropa, no tengo tiempo para nada, no recuerdo la última vez que leí un libro, pienso "¿Cómo he llegado a esto?" Siento que mi vida gira en torno al bebé, que por otro lado es natural y no durará mucho. Resumiendo, estoy como cualquier mamá con niños pequeños.

Pero a veces miro a mi hija y las sobras se convierten en luces. Miro a ese pequeño ser humano que parí sin epidural y que he cuidado casi 5 años, que tan mal me lo hizo pasar los primeros meses y que me daba ganas de tirar la toalla y recuperar mi vida. Y veo a una personita que es toda una señorita, que habla conmigo en vez de llorar, que me pregunta cosas, que pone (más o menos) la mesa, que me da masajes en la espalda si comento que me duele, que me cuenta cuentos ella a mí, que me ayuda a limpiar el polvo, que vigila a su hermanito si tengo que dejarle un momento...

Y me doy cuenta que todo lo malo pasa, que el sacrificio y el esfuerzo que dedicamos a nuestros hijos luego volverá en forma de recompensa multiplicado por mil y por fin veremos los resultados de pasar por el túnel de sombras. 

Mi pequeñajo pronto crecerá, y aunque no será fácil (nunca es fácil criar niños y hacerlo bien), cada vez será mejor ser mamá de mis dos tesoros, verles crecer y estar orgullosa de ellos. Y ver que todo ha valido la pena.         

Ira ha hecho en su blog una sección fija donde podéis ver recopilados todos los post sobre este tema si os interesa leerlos.

martes, 23 de julio de 2013

Gatear y caminar

Horrooooooor! A una semana de cumplir los 7 meses, el niño ha aprendido a gatear solito!Ya sé que hay madres que están encantadas cuando sus bebés se adelantan en las etapas de movilidad, pero para mí es una p*tada. Ahora no puedo dejarle solo ni 10 segundos, porque si me doy la vuelta ya ha recorrido 4 metros y está en la otra punta de la habitación.


La mayor casi no se desplazaba a los 10 meses, simplemente porque no tenía interés en ello. Como mucho se estiraba un poco para alcanzar algún juguete. Por eso ni se me había pasado por la cabeza que el niño empezara tan pronto. Está en modo explorador y se niega a quedarse quieto. Encuentra el mando a distancia, un juguete de su hermana, un kleenex, el móvil de su padre... y claro, todo a la boca. No han hecho los iPhones para que aguanten babas!

Otra cosa que hace es intentar caminar ¿Caminar? Pero si aún no le toca! Pues pilla unos cabreos cuando quiere caminar y no le ayudo... Grita como una banshee hasta que le dejo agarrarse a mis pulgares y me convierto en un andador humano. Pone las piernas tiesas y empieza a poner él solito un pie delante del otro, y así se recorre la casa entera. Lo que aún no tiene es equilibrio para mantener la posición erguida, por eso me necesita para sujetarle los brazos.

Intentaré dejar de ayudarle a andar aunque me lo pida, porque he leído artículos que lo desaconsejan:
http://www.tiempodecriar.com/9-razones-para-evitar-hacer-caminar-a-los-bebes/
http://jugandoenfamilia.blogspot.com/2012/06/practicas-desaconsejadas-hacer-andar-un.html

De momento  sólo me preocuparé por el gateo... He tenido que aumentar la frecuencia con la que limpio la alfombra del comedor y los suelos en general, porque aún se arrastra con la barriga, como una iguana, y si puedo evitarlo prefiero que no coma pelusas. Pero está desgraciando su ropa, así que me vendría bien que inventaran algo parecido a rodilleras para la barriga: barrigueras!

Según BabyCenter, "la mayoría de los bebés aprende a gatear entre los 7 y los 10 meses". ¿Cuando empezaron a gatear vuestros hijos?

lunes, 22 de julio de 2013

Típico búlgaro: agujeros en el suelo como váter

El año pasado conseguí mi primer trabajo en Bulgaria, una modesta sustitución en un instituto de bachillerato. Es el colegio donde estudió mi marido y me hacía una ilusión especial.

Por entonces estaba embarazada de un mes, lo que significa que cada descanso entre clases tenía que buscar un lavabo (malditas hormonas del primer trimestre). El primer día entré en el lavabo de chicas de mi planta, abrí la puerta del primer cubículo, y me encontré un agujero en el suelo. Pensé que sería para limpieza o algo así. Abrí el siguiente cubículo, igual. Para mi estupor, ¡todos los cubículos tenían un agujero en el suelo!





Como el tiempo apremiaba, le eché narices y entré en uno de ellos. Pero no había ningún tipo de asas en la pared para sujetarse, no había papel higiénico y no había ganchos para el abrigo. Así que imaginaos mi situación:

 

- Embarazada y con una emergencia.
- Haciendo equilibrios como podía sin nada a lo que sujetarme, en "esa" posturita.
- Sujetando en una mano el bolso y el abrigo, y en la otra el papel. Menos mal que soy madre y siempre llevo kleenex.
- Intentando no pisar los charquitos que había por todas partes (cochinas!).
- Cagándome en el genio que inventó semejante mierda de váter y en la madre que lo parió. 

Cuando volví a casa me metí en Internet y encontré esto:



Parece que este tipo de "váteres" son muy comunes en toda Asia, pero yo no los había visto nunca antes en Bulgaria. En los restaurantes, las estaciones de servicio y en todos los lavabos públicos que había visto en este país, los váteres son normales, pero parece que en los colegios públicos no. 

Cuando matriculamos a la niña en un colegio nuevo para el otoño que viene, una de las madres de la guardería, que ha matriculado a su hija en el mismo cole, me dijo que en este colegio los lavabos... también son agujeros en el suelo. Me lo contó con toda la naturalidad del mundo y me dijo que el motivo es la higiene. ¿Higiene? ¿Poner a niños de 5 años a hacer pis en un agujero en el suelo? Con lo que me costó a mí, ¿cómo se va a apañar mi niña para usar esa cosa

Luego hablé con un primo de mi marido y su mujer, que me dijeron que los búlgaros están acostumbrados desde pequeños a hacer fuerza con la barriga para sostenerse sin problemas. O sea, que es un... ¿váter-gimnasio? ¡Haz pis y abdominales a la vez!

(Aclaración: "típico búlgaro" no implica que  no haya váteres "normales" en Bulgaria, simplemente que aquí los hay y en España, que yo sepa, no).

¿Alguna vez os habéis encontrado estos agujeros? 

domingo, 21 de julio de 2013

Fuera papillas! Donde dije digo...


Hace unos días llamo al pobre niño Tomatito. ¿Y por qué? Había empezado yo toda ufana a darle las primeras papillas de verduras, tal como hice en su día con mi hija mayor. Patata, zanahoria y judía, triturado bien fino para obtener un puré cremosito. Me las prometía felices pensando que por fin aceptaría bien la cuchara, porque con la papilla de cereales no hay manera, o en biberón o nada.

Pues no. Nene no gusta. A fuerza de entrar y salir la comida muchas veces de su boquita, al final acababa comiendo algo de verdura, pero casi nada.

Y el otro día mientras comíamos, le di un trozo de tomate de la ensalada (sin sal ni nada) para que se entretuviera espachurrándolo y nos dejara comer. ¡Se lo comió entero y sólo dejó el pellejito! Desde entonces cada día le doy trozos de tomate y los devora con una pasión... Así que por eso he empezado a llamarle Tomatito.

Me gusta mucho la manera de pensar de Carlos González, pero hasta ahora creía que eso del baby-led weaning era una tontería. Con lo tradicional que soy yo, ¡vamos! A los bebés papillas, y punto. ¿Qué es eso de que coman solos tan pequeños? Eso demuestra lo equivocada que puede estar una. Yo me había propuesto darle papillas unos meses, cada vez menos trituradas, hasta llegar a comida entera, pero donde dije digo, digo Diego. Rectifico (que dicen que es de sabios). Si quiere comer cosas enteras en vez de trituradas, eso le daré. 

Cada día se come casi un tomate entero, y a menudo albaricoque, cerezas,  pepino,  granitos de arroz, macarrones y cortezas de pan (muy poquito, que está empezando con el gluten y hay que ir despacio). Es un pringue y luego toca limpiar, pero come fruta, come verdura y come cereales, así que ¿para qué quejarme? Total, como hace calor le dejo en pelotillas y come sólo con el pañal.



Este libro, que explica el baby-led weaning,  me lo recomendó mi prima, que tiene una niña un poco mayor que mi niño. Ni se me ocurrió mirarlo en su momento porque pensaba en hacer sólo papillas, pero me he acordado ahora y lo veo con otros ojos. Menuda lección de humildad para una que en su momento pensó que eso era "de hippies"...

Que cada madre le dé de comer a sus hijos lo que le dé la gana, y aprendamos (yo la primera) a no juzgar a las demás si no conocemos las circunstancias de cada una.

¿Las que tenéis bebés, qué les dais de comer? ¿Prefieren trocitos o papillas?

sábado, 20 de julio de 2013

¿Grilletes?

(Es ironía de madre desesperada, que nadie me denuncie que no maltrato a mis hijos).

Necesito poner grilletes o cadenas o cuerdas en el cambiador del niño. Con seis meses y medio y más de 8 kg, tiene mucha fuerza y cada vez se pone tieso, se da la vuelta y se intenta tirar, todo esto en cuestión de segundos. Si le sujeto con una mano y le desabrocho el body con la otra, necesito más manos para limpiarle y ponerle el pañal limpio. Y sólo tengo 2.

Lo que tengo en mente cada vez que lucho a brazo partido para cambiarle, son cuatro cadenas, por un extremo atornilladas al cambiador (que es una mesa normal con un cambiador de plástico acolchado encima) y en el otro extremo un grillete. Sería uno para cada extremidad, por supuesto acolchaditos para no hacerle daño. La idea sería inmovilizarle el tiempo suficiente para cambiarle, apenas un momento.

¿Soy una salvaje por pensar esto? Obviamente nunca lo haría en serio, pero cuando tardo siglos cada vez para cambiarle porque intenta tirarse, o mete el pie en el pañal sucio, o me da patadas en el pecho, el estómago y la cara... mi imaginación se desboca.

He buscado en Google alguna imagen con la que ilustrar el post, pero parece que soy la única madre chiflada que ha pensado semejante barbaridad y no he encontrado absolutamente nada.

Próximamente... "Que no cunda el pánico: qué hacer cuando tu bebé empieza a gatear antes de los 7 meses", o algún título parecido. Desde ayer es como tener una iguana en casa.

Echo de menos a mi niña...


Mi hija mayor se ha ido de vacaciones con sus abuelos paternos al Mar Negro. Si imaginamos el mapa de Bulgaria como un rectángulo, casi tocando el lado izquierdo está Sofía, y en la otra punta, todo el lado derecho es la costa del Mar Negro:



Mi marido todavía no tiene vacaciones, pero hemos decidido que no valía la pena que la niña se aburra como una ostra en Sofía hasta que podamos ir a la playa. El colegio ya terminó, sus amigos no están, hace calor, y yo tengo que ocuparme del bebé, que me consume todo el tiempo. Me sentía triste porque apenas podía hacerle caso a ella. Si jugábamos a la Oca, por ejemplo, el bebé se ponía a llorar, o le tocaba comer, o había que cambiarle...

Mis suegros tienen una casita en la costa, y se ofrecieron a llevarse a la niña con ellos. Ya lleva dos semanas ahí y en breve nos reuniremos con ellos, pero mientras tanto la echo muchísimo de menos. Es la primera vez que nos separamos tanto tiempo y tan lejos. De vez en cuando va a pasar la noche con mis suegros, pero es un día, viven a 5 minutos a pie, y a ella le encanta. Pero ahora nos separan 500 km, todo un país, y la añoro cada día más.

Sé que está muy bien cuidada, que lo está pasando bomba y que para ella es mejor estar ahí, donde le hacen todo el caso que necesita y más, la llevan a la playa cada día, le da el aire, come variado... Pero es mi niña y no está conmigo.

viernes, 19 de julio de 2013

Bebé koala

Con 6 meses y medio, el niño se ha convertido en un koala humano. Sólo quiere estar conmigo, y a ser posible, bien pegadito. Lo llevo en brazos a todas partes, todo el día arriba y abajo. Si salgo de una habitación, su mirada desesperada grita "Abandonadora!" y entonces le llevo conmigo adonde sea. Ahora somos como una sola persona, parece que estemos pegados con SuperGlue.

Hay quien me dice "Déjale que llore!", pero no soy capaz de hacer la comida tranquila si oigo semejantes aullidos desde otra parte de la casa. Es como si le estuvieran despellejando vivo y no puedo soportarlo, así que donde voy yo, va él.



Pero hay muchas cosas que no se pueden hacer con un bebé en brazos. Hay que hacer la comida, hay que limpiar... Si voy al lavabo le meto en la bañerita de Ikea con un par de juguetes y se queda tranquilo unos minutos. En la cocina le siento en la trona porque no quiero tenerle cerca si uso cuchillos o los fogones.

Tengo una bandolera de anillas, pero no quiere ni verla. La compré pensando precisamente en llevarle dentro mientras voy arriba y abajo haciendo pequeñas tareas por la casa, y ahora está muerta de risa en la bolsa. La llevo conmigo cuando salimos y la uso si tengo que darle de comer en público, porque no me gusta nada enchufármelo con gente mirando, cortada que es una.

Espero que se le pase pronto esta fase de mamitis, porque la espalda me canta la traviata, no en vano pesa el señorito más 8 kg. Si se estuviera quieto, al llevarle en brazos el centro de gravedad sería más vertical y no me dolería tanto, pero es como un pez recién pescado, colea como loco y estira todo el tronco hacia afuera para alcanzar cualquier cosa que vea. El resultado es que además de cargar su peso, tengo que hacer mucha fuerza para contrarrestar sus intentos suicidas.

En qué estado están vuestras espaldas de madres? Tenéis bebés con mamitis?

miércoles, 17 de julio de 2013

Hijos bilingües

Cuando estaba embarazada de mi hija mayor me preocupaba mucho el tema del bilingüismo. Cuando tenía sólo 3 meses nos mudamos a Bulgaria, y pensaba que sería complicado criar a una niña en un país extranjero por culpa del idioma. ¿Y si no aprende búlgaro? Como mi marido es búlgaro y vivimos en Bulgaria me decía, ¿Y si habla mal español por oírmelo sólo a mí? ¿Qué idioma hablaremos en casa?

Podía haberme ahorrado tanta preocupación. ¡Entonces yo no sabía la increíble capacidad lingüística que tienen los niños pequeños!

En septiembre cumplirá 5 años, y puedo afirmar que no ha habido ningún problema en cuestión de idiomas. De manera absolutamente natural, sin forzarla en ningún sentido, ahora es lo que mi profe de catalán del colegio llamaba "bilingüe perfecta", es decir, habla tanto español como búlgaro igual de bien a nivel nativo.

Desde pequeña yo le hablo en castellano, mi marido y mis suegros en búlgaro, y en el colegio y por la calle también oye búlgaro. Ve dibujos y le leemos cuentos tanto en un idioma como en el otro. En casa hablamos español entre los tres, porque aún no hablo búlgaro tan bien como mi marido habla español. Ella habla búlgaro con su padre, pero si a media frase me mira a mí, pues a media frase cambia el idioma sin darse ni cuenta.

Obviamente no habla perfecto, porque no tiene ni 5 años. ¿Qué niña de 5 años, española  o búlgara o de donde sea, habla con perfecta corrección? Ninguna. Pero está al nivel de cualquier niña de su edad. No tiene ningún problema de comunicación en el colegio, ni tampoco cuando viajamos a España.

En realidad, cuando vamos a Barcelona sólo hay problema si alguien se dirige a ella en catalán. ¿Por qué? Yo soy catalana, y por lo tanto bilingüe catalán-castellano. Peeeeeeero cuando nació la niña, decidí que ya sería bastante complicado criarla bilingüe español-búlgaro, como para encima añadir otro idioma. Me informé por Internet y consulté con profesoras de español, y aprendí que un niño puede ser trilingüe a nivel nativo sólo si los tres idiomas vienen de fuentes diferentes.

Ejemplo: madre española + padre búlgaro + vivir en Francia = niño trilingüe español, búlgaro y francés.

Conclusión: Hablarle yo a la vez dos idiomas diferentes a la niña la podría confundir y aprenderlos mal los dos. Y más castellano y catalán, que se parecen. Los niños catalanes casi siempre mezclan ambos idiomas o dicen castellanadas y catalanadas.Y seamos realistas, a riesgo de que algún catalanista extremista quiera pegarme, es más importante el español que el catalán, y más para una niña que vive en el extranjero.

Así que de momento es bilingüe español-búlgaro. Cuando vamos de vacaciones a Barcelona, la niña nos oye hablar a todos en catalán y nos entiende sin problemas, y lo que no entiende lo pregunta. Cada vez se va familiarizando más con el catalán, y supongo que con el tiempo lo hablará razonablemente bien.

Me alegra mucho pensar que el bilingüismo les dará a mis hijos en el futuro una gran ventaja sobre los demás niños de su generación, a la hora de viajar, de buscar trabajo, de aprender otros idiomas. Y aunque el niño sólo tiene 6 meses y no habla en ningún idioma todavía, supongo que su aprendizaje será similar al de su hermana mayor. Ya no estoy preocupada.

martes, 16 de julio de 2013

Quitar el pañal o El váter, ese gran amigo.



Llevaba yo un año feliz sin cambiar pañales, hasta que nació el niño y vuelta a empezar limpiando culitos. Al menos ese año lo disfruté intensamente! Menos mal que los niños se llevan más de 4 años, porque no sé cómo me habría arreglado para ir cambiando pañales a los dos a la vez.
Y ahora que vuelvo a cambiar pañales, a menudo en plena tarea pienso en cómo terminó el proceso pañalero con la niña.

Normalmente los adultos lo hacemos casi sin pensar (a menos que estemos estreñidos), pero  con los niños pequeños es muy distinto. Yo estuve (como todas la madres) más de tres años limpiando cada caca, cada pis, cada cosa que echaba la niña por ese culito tan mono. Vaya, que me conozco mejor su culo que el mío.

Al principio cambiaba unos 8-9 pañales al día, todos con caca, y los primeros días encima no era caca, sino meconio. El meconio es como chapapote, asqueroso y súper pegajoso, no lo quitan las toallitas y hay que usar esponja. A lo largo de 3 años la cosa fue  mejorando. A los pocos meses aún eran muchos pañales al día, pero sólo uno con caca. Era como una ruleta rusa, cada vez que abría el paquete no sabía qué iba a encontrar. ¡¡Sorpresa!!

Poco antes de los tres años le quité los pañales a la niña. Esto no quiere decir que ya no limpiara más. Significa que en vez de limpiar culos, con el producto pulcramente recogidito en el pañal, lo que limpiaba era: culo y piernas del sujeto + bragas, pantalones y zapatillas + alfombra/sofá/silla/parquet. Y esto de 6 a 7 veces al día.

De vez en cuando intentaba sentarla en el orinal, pero fue un fracaso, porque nunca sabía cómo tenía de llena la vejiga, así que me pasaba un cuarto de hora, media hora, a veces hasta una hora sentada en el suelo con ella, esperando el regalito.

Durante todo ese verano usé una nueva técnica: a  lo largo de todo el día, la iba sentando en el orinal cada 3 horas, de modo que casi siempre conseguía un pis y la garantía de otras 3 horas de paz mental. Sin embargo, había dos problemas: 1) Ella nunca avisaba de que tenía ganas, sino que yo tenía que adivinar. Y pobre de mí que se me pasara el plazo… 2) Con la caca no había manera, se negaba a hacerla en el orinal, así que siempre encima.

Y por fin… ¡la etapa final! Al volver de vacaciones, ella solita decidió que no quería más el orinal, y empezó a pedir el váter. Era todo un ritual y nunca se saltaba un paso: me avisaba, me llevaba de la mano al lavabo, levantaba la tapa, colocaba su tapita reductora, luego el taburete delante del váter, se subía, se giraba, le bajaba los pantalones, se sentaba y hacía lo que fuera. Luego se incorporaba, la limpiaba, la empaquetaba de nuevo, lo recogía todo ella solita, y se iba a jugar.

Cuando empezó a hacer cacas en el váter eran apoteósicas. Me llevaba al lavabo y me anunciaba ilusionada que se disponía a apretar. Le daba el visto bueno y iniciaba el proceso. Hasta aquí normal. Pero es que esto se repetía tropecientas veces al día. Y cada vez  el diálogo era más o menos así de surrealista:

Yo: has acabado ya?
Ella: Toavía no.
Yo: Hay más caca?
Ella: Sí, más caca. Mucha caca.
Yo: Vaaaaale, venga, aprieta.
Ella: Ññññññññ… mami, tú también apieta.
Yo: Vale, las dos a la vez.
(Plofff)
Ella: Una caca, mami! He hecho una caca! (sonrisa orgullosa).
Yo: Bravo, bonita. Ya estás?
Ella: Noooo, más caca.
(Pfffffff)
Yo: Oye, eso ha sido otra caca?
Ella: No, mami, un pedo. Un pedo gaaaaande!
Yo: Por Dios qué peste.
Ella: Siiiiii, mucha peste (sonrisa orgullosa). Nena hace pedo gande.
Yo: Ya estás?
Ella: No, mami, más caca.
Me muero!

Cada vez estábamos así más de 20 minutos. Debería haber hecho una foto al  interior del váter cuando por fin se levantó, pero estaba demasiado preocupada por si se atascaba al tirar de la cadena.

El último año ha ido como la seda, la mayoría de las veces ya pasa de avisar, como mucho informa, en plan por si te interesa, hace  lo que sea, recoge y vuelve. Ya es mayor! El problema será enseñarle a hacerlo en un agujero para septiembre, cuando empiece el cole. Porque, efectivamente, en los coles públicos de Sofía no hay váteres, sino agujeros en el suelo. No, no estoy fumada, es verdad, lo he visto (y usado). Lo cuento en este post.

Y rememorando cómo ha sido este largo proceso con ella, me da una pereza enorme pensar en los años que me quedan de ir limpiando pises del suelo, de buscar un árbol en el parque, de encontrar plasta en los pantalones, etc. Repugnante, lo sé, pero todos hemos sido niños y todos hemos tenido a alguien que nos iba detrás limpiando. El Día de la Madre no es suficiente, debería ser un Mes.
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